martes, 24 de marzo de 2015

Yo, 29 años. Él, 20 semanas

Hoy es mi 29º cumpleaños. A partir de hoy, me quedan 365 días de veinteañera. Dentro de un año, si vuelvo a escribir en estas fechas, el número tres presidirá la cifra de mi edad... ais.

Pero eso no es lo más importante. Dentro de un año, para este día, mi vida habrá cambiado para siempre...


20 semanas en mi tripa y todavía no lo creo.

¡Mi vikingo! ¡Te esperamos en agosto!


viernes, 13 de marzo de 2015

Viernes de Swapetines 2015 (IV)

Pánico escénico.

A estas alturas ya debería haber terminado mi primer calcetín, pero no sólo no he conseguido mi meta sino que lo que he tejido NO ME GUSTA.

Es más, llevo una semana sin hacer ni una triste vuelta swapetinera porque no me convence... simplemente no puedo. Ando a la espera de si uno de estos días mi visión cambia, pero no lo hace.

Tenía un plan B desde el principio al que no quería tener que recurrir, y mucho menos a menos de un mes de la entrega. Pero regalar algo que no me gusta... no soy capaz. No sólo eso, sino que además creo que a mi sorprendida no le van bien de talla.

¿Qué hago?

¿Sigo adelante y pongo siete velas a los santos para que todo salga bien?

¿O recurro al plan B, totalmente diferente de lo hecho hasta ahora, arriesgándome a no dormir por las noches por el turbo tejeril?

lunes, 2 de marzo de 2015

Espíritu Celta

Como ya comenté hace un tiempo, el pasado noviembre mi chico cumplió 30 añazos. Por supuesto esa cifra merecía un regalo muy especial (o mejor dicho, regalos) y yo pasé mucho tiempo pensando qué podría ser realmente memorable para que no se olvidara de su entrada a la treintena.

Pues bien, una de las cosas que le regalé fueron estos calcetines que ya os enseñé en su día, pero lo que llevaba planeando durante más tiempo era tejerle un precioso jersey.

Como ya tiene un lopapeysa que le encanta, esta vez quería hacer algo distinto y me decanté por algo con muchas trenzas, muy celta. Tuve que decidir el patrón muchos meses antes para tener margen suficiente, ya que no es fácil tejer un jersey de hombre a escondidas cuando convives con él.

Bien, pues mi primera opción (que elegí hace un año o así) fue este. Me tomé mi tiempo para escoger la lana que mejor le sentaría, me decidí por una Cascade Eco+ en un color natural y la encargué en Llanàrium.

Cuando llegó y me quise poner manos a la obra me di cuenta de que el patrón sólo venía en una talla y no era la de mi chico. En él se explicaba cómo adaptar la talla, pero para ello era necesario tomar medidas muy precisas del cuerpo del destinatario, y a no ser que se las tomara cuando durmiera profundamente, eso no iba a ser posible.

Tocó crisis nerviosa, respirar profundamente y volver a buscar otro patrón que, además de que me gustara tanto o más que el primero (cosa difícil), fuera bien con la lana que ya había comprado.

Así pues, el plan B fue este:


No sé si coincidiréis conmigo, pero creo que tan vistosas son las trenzas que lucen en él como los fallos que tiene. El primero y más evidente: esas horribles mangas, alias alerones de murciélago. ¡Horribles!

Bien, pues el tiempo empezaba a apremiar y ahora, además, me tocaba hacer cálculos y modificaciones.

¡A jugar!

Como suele pasarme, casi no llego a tiempo... casi. Estuve meses haciendo y deshaciendo cosas que no encajaban, midiéndolo con el lopapeysa para comprobar que las medidas eran parecidas y probándoselo a +3 para ir haciéndome a la idea de cómo quedaba.

La última semana tuve que mentir vilmente a mi chico y quedarme a dormir con mis padres para terminarlo, jejeje. Pero sí, terminé y terminé bien.

El resultado me gusta pero no me entusiasma. No sé si es que me esperaba otra cosa con tanto trabajo, pero en fin, qué le voy a hacer.

Os enseño las fotos y luego os cuento toooooodas las modificaciones que hice:







Modificaciones:

- Para que me coincidiera la puñetera muestra, tuve que tejer casi todo el jersey con agujas de 3.5mm. Para una lana con la que se recomiendan las de 6mm, imaginaos el suplicio que fue.

- Para reducir significativamente los alerones, recogí 20 puntos menos de los indicados para cada manga y espacié los menguados a lo largo de toda ella en lugar de hacerlos al principio como dice el patrón.

- Supongo que ya os habréis dado cuenta de que la tensión nunca es la misma cuando tejes en circular que cuando tejes en plano. En el caso de este jersey, se empieza por las solapas de los hombros, se recogen puntos, y se hace el delantero y la espalda en plano por separado hasta llegar hasta las axilas. Luego se recogen puntos y se hacen las mangas en circular, pero tuve que subirlas a 4mm las primeras vueltas y luego a 4.5mm, para compensar el cambio de tensión y que no se notara en las trenzas.

- Teóricamente, una vez tienes las mangas y el canesú continúas el resto del cuerpo en redondo. Cuando llegué a esa parte me quedaba poco tiempo para hacer malabares y pruebas con la tensión, así que decidí seguir tejiendo delantero y espalda por separado, así me aseguraba de que no habría cambios en tamaño y forma de las trenzas. Luego los uní con una costura del revés, que quedaba más decorativa.

- El canalé de abajo sí lo tejí en redondo.

- El largo del jersey es mayor del que indica el patrón, aunque aún así me parece que ha quedado corto igualmente.

Pues eso es más o menos todo. Como digo no me entusiasma el resultado, por lo menos no para el trabajo que me dio. Pero ya sabemos que las cosas no siempre salen como esperamos, ¿verdad? El próximo será otro lopapeysa y ahí seguro que vuelvo a acertar.




Detalles y más notas sobre las modificaciones, aquí.

viernes, 27 de febrero de 2015

Viernes de Swapetines 2015 (III)

Quizás es demasiado pronto, pero hoy desvelo patrón... sólo patrón, colores no.

Eso será otro día...


viernes, 20 de febrero de 2015

Viernes de Swapetines 2015 (II)

Aunque los empecé hace días, esta última semana no he tejido ni una puntada de los Swapetines debido a otro proyecto que apremiaba mucho más (pendiente de terminar también). Se me acumula la faena, pero no dejaré que me pille el toro.

Es prontito todavía para desvelar el patrón, peeeeero no para dar una pistita. Interpretadla como queráis ;)


lunes, 16 de febrero de 2015

Calcetines para viajar en avión

Esta entrada es una especie de secuela de la anterior.

A principios del mes de diciembre, para el puente de la Purísima, mi costillo y yo hicimos una escapadilla a Bruselas.

Como "sólo" tenía unos diez u once proyectos en marcha decidí que la ocasión merecía empezar algo nuevo, y qué podía ser mejor que unos calcetines cuya autora había bautizado como "Socks on a Plane".

También me venían genial para participar en el reto Sockdown de diciembre, compitiendo en las categorías "Patrones que empiezan por S, K o A" y "Patrones Sobrevalorados". Por cierto, hasta la fecha ha sido el único reto terminado a tiempo. Y bueno, también el único reto terminado, así a secas.




Los empecé unos días antes del viaje para pillarle el tranquillo al patrón, aunque realmente es muy sencillo, y luego ya en el avión y en Bruselas todo fue rodado.

Al final tuve que apretar un poco para poder terminarlos a tiempo, ya que fueron un regalo de Reyes para mi madre.


No es que sean nada fuera de lo común, pero a mí me gusta cómo quedan las trenzas laterales en los calcetines y tejerlos me trajo bonitos recuerdos, ya que la lana usada fue comprada años atrás en otro precioso viaje, a Amsterdam concretamente.

Y hablando de esto, a mí me encanta comprar lana siempre que voy de viaje porque, como acabo de decir, luego al tejerla me vienen recuerdos bonitos. En Bruselas habia un par de tiendas de lana cercanas a hotel y me llevé algunas cositas, aunque mi tesoro más preciado fueron un par de madejas de Koigu KPPPM a mitad de precio.



 Siempre había querido probar esa lana, pero una media de 13-15 euros por una madeja de 160 metros y 50 gramos me parecía demasiado. Así que cuando la vi al 50% no me lo pensé dos veces. Sólo había 3 colores donde elegir y tampoco es que sea el más bonito del mundo pero oye, estoy tejiendo con ella una chaquetita de bebé bastante apañada.

Detalles de los calcetines, aquí.

martes, 10 de febrero de 2015

Yo subí unas agujas de punto en un avión (y viví para contarlo)

Seguramente en nuestra vida de tejedoras tarde o temprano tengamos que coger un avión. Y probablemente, cuando esto suceda, también nos hagamos la pregunta del millón: ¿puedo subir las agujas de punto a bordo?

¡Cuántas veces habré leído esta pregunta en un foro de internet! ¡Y cuantas veces me habré hecho yo misma esa pregunta!

Pues hoy quiero hablaros de eso, de mis experiencias, de mis opiniones y de mis averiguaciones. No, esto no es un artículo meticuloso de una revista especializada, pero quizás resuelvo alguna que otra duda.

Lo primero de todo, yo hasta hace relativamente poco no me atreví a subir unas agujas en un avión. Me daba miedo que me las quitaran, pero sobre todo me daba pereza pensar cómo iba a burlar los controles del aeropuerto, así que directamente ni lo intentaba. Un buen libro o una revista y a correr. Si hasta viajé tropocientas horas a Japón sin hacer una puntada. Claro que, en aquella época, yo desconocía los placeres y ventajas de las agujas circulares, así que metí las Pony de toda la vida en la mochila roñosa que facturé y llegaron dobladas, jeje. ¡Qué tiempos!

En fin, a lo que iba, que me pierdo.

La primera vez que reuní el valor necesario para desafiar los controles del aeropuerto fue en marzo del 2013, cuando viajé a Praga. Me había informado muy bien de la mejor manera de hacerlo, y así procedí:

- Desmonté las Knit Pro de la labor que estaba tejiendo (los inicios de un Ishbel) y puse a los cables los taponcitos correspondientes para que no se me escaparan los puntos.
- Guardé las puntas de las agujas en un estuche lleno de bolis.
- Metí el estuche y la bolsa de la labor en el equipaje de mano.
- Puse cara de "esto no va conmigo" en el control del aeropuerto.

Y sí, ¡bingo! Funcionó. Me sentí una superheroína, una rebelde de la sociedad, una desafiadora de la norma establecida... total, ¿para qué? Pues para que me metieran en el asiento del medio de un avión low cost y estar tan apretada que las dos únicas dos vueltas que tejí fueron sólo por desdén. Porque madre, ¡qué incomodidad!

Aún así me seguí sintiendo satisfecha de mi proeza, y ahí va el documento gráfico que lo demuestra:


Para el viaje de vuelta decidí que no valían la pena los nervios pasados en el control del aeropuerto y todo el Mcgyverismo montado para disimular, total, para no poder tejer nada, así que ni lo intenté. Y lo mismo pensé en el viaje de ida y vuelta a Londres que hice ese verano.

La siguiente vez que cogí un avión fue este último septiembre, nuevamente para viajar a Londres. Decidí que quería volver a intentar subir mis agujas, pero esta vez fui un poco más rebelde. Llevaba unos calcetines a medias (estos, en concreto) y no desmonté las agujas (no se puede) ni nada por el estilo. Las dejé puestas y pasé una lifeline entre los puntos. Lo hice así tanto en el aeropuerto de ida (Barcelona, El Prat) como en el de vuelta (Londres, Gatwick) y en ambas ocasiones triunfé como la  Coca-Cola.

No tengo documentos gráficos de la hazaña pero sí quiero enseñaros una foto dentro del avión del viaje de vuelta. No habíamos comprado los asientos (otra trampa saca-cuartos de las compañías aéreas), pero nos presentamos prontito a hacer el check-in y pudimos elegir con una máquina los asientos. Y cuál fue nuestra mayor sorpresa al darnos cuenta que podíamos escoger los asientos en primera fila, con mucho más espacio y que normalmente tienen un plus de precio, totalmente gratis. ¡Eso sí fue un triunfo! ¡Toma comodidad!



Y, finalmente, para un viajecillo exprés a Bruselas este diciembre lo volví a hacer. Ya ni lifelines ni nada, qué pereza de todo. Agujas montadas en la labor y arreando. Ningún problema en ninguno de los dos aeropuertos.

Y aquí la foto de mí misma tejiendo los calcetines de aquél momento, que por cierto el patrón se llama (como no podía ser de otro modo) "Socks on a Plane".



Después de estas tres experiencias, se me ha quitado casi por completo el miedo y respeto a subir las agujas en el avión. Entiendo a la gente que desmonta la labor para disimular un poquito, pero creo que no siempre es necesario.

Eso sí, creo que es importante tener muy en cuenta que nunca hay que fiarse al 100% de que te las vayan a dejar pasar. Y no depende de la compañía aérea, ellos no están en el control del aeropuerto. Como mucho te mandarían guardarlas una vez dentro del avión, aunque no conozco ningún caso.

Dependerá del aeropuerto y, sobre todo, dependerá de la persona que está en el control, de su integridad y de si ha desayunado o no un buen bol de All-Bran.

En el caso de que te toque uno de estos, quizás entonces sí que agradecerás haber puesto una lifeline o "salvado" de alguna manera los puntos vivos de las agujas que te acaban de quitar. Hay gente que recomienda llevar un sobre pre-franqueado para poder mandar de vuelta tus agujas a casa en el caso de que no te las dejen subir, y así no se las quedan allí. Y sea como sea no vale la pena discutir, si no te dejan, no te dejan. Lleva siempre un plan B, por si las moscas.En cualquier caso, creo que nunca hay que olvidar llevar en la maleta facturada unas agujas del mismo tamaño, por si acaso.

Ah, todo lo que yo os cuento es basado en mi experiencia con agujas circulares, no lo he probado con las de doble punta y creo que con las rectas ya casi ni me atrevo a soñar que me dejen pasar. Y lo que yo tampoco recomendaría sería el intentar subir unas agujas de metal, aunque yo me he sentido tentada de hacerlo, sólo para ver si colaba. Para ir seguros es mejor optar por la madera o el plástico y mejor aún si no les tienes mucho cariño. Yo he visto en su blog a Yarn Harlot tejiendo en el avión con sus carísimas Signature de acero. Vaya par de ovarios, sí señor. Yo no me atrevo a eso ni en un millón de años.

Os dejo algunos artículos encontrados por internet por si os apetece leer más y mejor sobre el tema:

- Truco curioso publicado en IFIL
- Regulaciones de la TSA
- Los trucos y experiencias de Ángela de La Maison Bisoux
- Completísimo artículo de Pilar en About.com
- Consejos de Gabriela
- Una de las muchas charlas sobre el tema en Ravelry, con experiencias de varias tejedoras en castellano.

Como veis, sobre todo si habéis leído el último enlace, no hay que tener tanto miedo y respeto al asunto. A mí me costó dar el paso y ahora me doy cuenta de que no era para tanto. Sencillamente hay que tener en cuenta algunas cosillas por si saliera mal, pero ya está. Nadie se va a a acordar de tu cara cuando vuelvas al aeropuerto ni te pondrán en la lista de "Los más buscados".

¡Ánimos y a subir esas fotos tejiendo en el avión!

viernes, 6 de febrero de 2015

Viernes de Swapetines 2015 (I)

Como no podía ser menos, este año me meto de lleno en el sarao swapetinero.

Tengo poco tiempo, muchos proyectos en marcha y un cansancio galopante que va a más y eso ha hecho que me lo piense un poquito más que en otras ediciones... pero qué carajo, ¡no me lo podía perder! Eso sí, dudo que actualice tanto como antaño, pero sí que iré poniendo mis cositas, eso seguro.

Ya tengo sorprendida/o (este año podría ser un chico, jeje). Patrones y colores decididos y muuuuuchas ganas de empezar.

¡A por ellos!

lunes, 19 de enero de 2015

Our little family



Para ser correctos, el título del post debería ser "Mi pequeña unidad doméstica", porque afortunadamente mi familia se extiende más allá de un novio friki y un gato guapetón, jeje, pero os hacéis a la idea.

Hace meses que terminé este pequeño bordado y todavía ni lo he arreglado por detrás, ni lo he colgado, ni, hasta ayer, fotografiado.

Encontré los esquemas por pura casualidad googleando y los adapté a nuestras características personales. Creo que provenían de la web de Martha Stewart.



¡Yo los encuentro simpatiquísimos!

lunes, 12 de enero de 2015

El coll del Lluís

Este ha sido mi último proyecto terminado en 2014, un cuello para regalar a un compi de trabajo para el amigo invisible.

Las fotos son caca de vaca porque no se ve nada, peeeero el cuello era cosa sencilla sencilla sencilla, nada más que simple canalé, lo que realmente le hace lucir es la lana: una Malabrigo Ríos en color Candombe.



Detalles, aquí.