lunes, 13 de marzo de 2017

Tejiendo en Marzo

Swapetines.

Es lo único que estoy tejiendo este mes: en casa y fuera de ella. A principios de marzo cogí un poco los otros dos proyectos con los que estaba trabajando, la manta y el jersey, pero me urgía acabar los Swapetines. Esta entrada, pues, no va a desvelarnada nuevo, porque además las fotos que os pongo tampoco lo son (nuevas).



Ayer terminé el último chart y lo que me queda en adelante es todo recto, así que espero pegarle un buen empujón y tenerlos listos a mediados de esta semana.

Tengo ganas de respirar tranquila, acabarlos y ponerme con otras cosas. La vida de una tejedora es durísima: por cada proyecto que empiezas, se te ocurren diez más quet debes empezar pero ya de ya.

lunes, 6 de marzo de 2017

Swapetines 2017: a medio camino

Con la tontería de Instagram, este año todavía no he hablado en el blog apenas de cómo están yendo los Swapetines. Cumplo con mi obligación de postear todos los viernes, pero no lo hago en el blog, que sería lo más deseable.

Estamos ya más o menos a la mitad del intercambio y mis Swapetines también van más o menos por la mitad (quise acabar el talón este finde, pero no pude ser). Me gustaría acabar con tiempo de sobra para ir tranquila, así que estos últimos días estoy dejando de lado mis otros proyectos para centrarme en este. Lo poco que puedo tejer, lo uso para eso.

No estoy mostrando nada en las redes, me resisto. Hay por ahí alguna foto, pero no muestran nada en realidad, además son en blanco y negro. Quizás esta, la primera que publiqué, es la que puede dar más pistas:



Estoy contenta con el patrón que he elegido, me apetecía mucho hacer algo así. Este año, sin previa meditación, he funcionado un poco diferente a la hora de escogerlo. Normalmente hago una búsqueda y captura que dura horas, voy eliminando, voy comparando, me los miro y remiro y así puedo estarme todo el tiempo que haga falta. Esta vez, no. Hice una búsqueda bastante concreta y me quedé con el primer patrón que me susurró al oído:  pst, soy yo! Comprobé que mi víctima no lo había tejido ya y no me lo pensé dos veces. Más simple, menos dolores de cabeza y mayor satisfacción. Creo que la cosa está funcionando.

Mi sorprendedora está presente también, con algunos problemas técnicos, pero no se olvida de mí, lo cual es de agradecer. Tengo una lista más o menos reducida de sospechosas, pero a parte de eso me tiene bien desconcertada.

Escribiendo esto creo que sí, que lo he decidido, no tejo otra cosa hasta que termine los Swapetines. Palabrita.

lunes, 27 de febrero de 2017

Mi habitación de labores

Me ha llevado casi dos años preparar este post. Casi dos años, que son los que llevo viviendo donde vivo ahora y, por tanto, casi dos años desde que tengo una habitación de labores propia. Si os preguntáis por qué no lo he hecho antes, es sencillo: nunca ha estado a mi gusto. Tampoc ahora. Cambiaría muchas cosas, quitaría otras y, si pudiera, reemplazaría algunos muebles.

Las paredes lucen vacías. Falta una zona por pintar, por una reparación. Tengo que acabar de reorganizar las agujas, pues algunas aún no están en su sitio. Debería poner cojines. La lámpara del techo es tan cutre que ni os la voy a enseñar.

Faltan muchas cosas y por eso nunca me he decidido a enseñarla. Pero espero que podamos mudarnos de nuevo este año y muy probablemente voy a perder este espacio o, por lo menos, va a cambiar. Así que os lo muestro ahora, tal como está: inacabada.

Cuando vinimos a vivir aquí y vi que tenía la posibilidad de tener una habitación propia, tuve que elegir entre luminosidad o espacio, y elegí lo segundo. No sé si fue una buena elección o no, con el tiempo he aprendido que no hace falta tener tantas cosas. De hecho, en realidad, apenas uso mi habitación de labores, aunque estoy intentando  cambiar eso. Sea como sea, la falta de luz es el motivo por el que las fotos se ven un poco mal.

El segundo motivo por el que las fotos se ven mal es que esta, mi habitación, es el paraíso de los juegos del vikingo (ya veréis por qué), y mientras intentaba tomar las imágenes lo tenía revoloteando a mi alrededor, destruyendo todo a su paso. Por eso mismo no hay fotos detalladas de rincones concretos. Hago lo que puedo.

Y ya no me enrollo más, comienzo con una vista general del cuarto, aunque algunas cosas no pueden verse aquí.



Como veis, es un espacio bastante grande. Los muebles oscuros vienen reciclados del antiguo piso. Los blancos son nuevos, y son de este color porque Ikea ya no fabrica del color anterior y porque me gustan más. Si algún día tengo tiempo, pintaré los oscuros.

Aunque hay una ventana, ésta da a otra estancia de la casa y no al exterior. Esto es debido a que los dueños cerraron parte de la terraza para hacer una galería muy grande. Es el único sitio por el que entra algo de luz natural.

Por cierto, super necesaria la escalerilla blanca para llegar a todos lados, los hobbits como yo también tenemos derecho a usar las zonas altas.


Justo detrás de la puerta tengo una pizarra con unos ganchos los cuales, como veis, uso para tener ordenados por tamaños los cables de las agujas intercambiables (debería poner una etiqueta con las medidas). Debajo cuelgan bloqueadores de calcetines de dos tallas.

La pizarra la uso para anotar cosas de tejido que me urgen, pero quien más la utiliza es el vikingo: le encanta que le aúpe para coger las tizas y escribirme "notas de amor".




 Esta mesa de trabajo me encanta. El lado más cercano a la cámara lo uso para escribir, tengo una silla de despacho donde reposa una enorme bolsa de labores con el resto de bolsas dentro (no hay foto). Tengo bien organizados, rotuladoress, bolígrafos y otros utensilios de escritura en los portalápices encima de la mesa y en los tres cajones guardo otros instrumentos de papelería y manualidades (sellos, troqueladoras, washi-tapes...). En la parte derecha antes tenía el drum-carder, pero como ya no lo uso, puse ahí la ovilladora. Se despejó el espacio y me va bien tenerla allí.

En la zona del fondo de la mesa tengo la máquina de coser, la tabla para cortar telas y una silla más sencilla para cuando hago cosas de costura. Los cajones en ese lado guardan dedales, agujas, alfileres, tijeras y cosas así.

Al fondo podéis intuir un costurero vintage que me regalaron y me encanta, con todos mis hilos. La rueca también está en esa zona, muerta de risa, por cierto. Va allí porque no me cabe en otro sitio, el día que la use la tendré que mover. Más adelante hay detalles de este lado del cuarto.



En la pared al lado de la mesa tengo este par de baldas que uso para tener las agujas. Arriba están los ganchillos (cubo lila) y las agujas rectas. Esto está así puramente para decorar, puesto que las agujas rectas no las uso.

Debajo tengo un calibrador de agujas y tarros de yogur de vidrio para las agujas circulares y de doble punta. Están numeradas, pero tengo pendiente poner la numeración americana también. Me faltan tamaños por colocar porque en esta casa no consumimos apenas yogres en tarro de vidrio. Los tamaños mayores están guardados en el cajón de la mesa así, a lo loco.



En la estantería de la derecha es donde van todos los libros y la mayoría de mis accesorios de tejedora. Arriba del todo están todos los libros para tejer jerseis y, también, cuadernos en blanco que fui adquiriendo durante una temporada (me encantan y me encanta escribir, tuve que parar de comprarlos porque se me acumulaban y son un vicio).

Debajo están los libros de calcetines y un par de cajas con botones.



Esta es la zona inferior de la misma estantería de la foto del todo. De arriba a abajo:

- Libros de accesorios y ropa de bebé, una tetera (ahora decorativa solamente), una lata con agujas para bloquear y una cajita con marcadores.

- Libros de técnicas de tejido y una cesta con beads (o las perlitas esas que ponemos a veces en los tejidos)

- Libros no relacionados con el tejido o que no contienen técnicas ni patrones, y una cesta con los accesorios de la rueca.

- Debajo de todo tengo clasificadas todas mis revistas por temáticas, idiomas, marcas etc.



Mi querido/odiado armario de las lanas donde lo guardo todo por grosor. Debajo de todo, están las fibras para hilar.

No quiero hablar mucho de mi armario, lo quiero fuera de mi vida. Quiero fuera de mi vida todas esas lanas varadas en los mismos estantes desde hace demasiados años. Las quiero fuera de ahí, las quiero llevar puestas en forma de COSAS. Me cansa ver siempre lo mismo. Quiero un precioso cajón lleno de preciosas lanas de calcetines . Y dentro no quiero ver más lana en ningún sitio más.

Nota mental: toca ya hacer la limpieza/orden anual del armario de lanas



 En esta foto se aprecia la zona que os acabo de enseñar un poco más de cerca. Arriba de la estantería de los libros y del armario de las lanas están todas las cajas que uso para guardar menaje variado: restos de lanas, telas, material para teñir y otras mierdas que no tienen cabida en otro sitio.



Y esta es la zona para tejer, propiamente, que queda a mano derecha entrando a la habitación y que no puede verse en la primera foto.

En la cajonera tan grande guardo todas las piezas que tengo tejidas a mano: guantes y gorros arriba, jerseys, chales/bufandas y calcetines, en ese orden. En el último de todos están las piezas que necesitan arreglos y los paneles de bloqueo.

Arriba hay una cesta con las prendas pendientes de bloqueo y lavado, así como una caja y una cesta donde hay hilos de bordar y punto de cruz.

La butaca es, en realidad, una mecedora. Para tejer solamente la he usado una vez, ahora al peque le encanta usarla para sentarse a mirar cuentos.

Al lado de la mecedora tengo una cesta con proyectos en marcha, pero solamente los que no estoy tejiendo actualmente, porque esos los tengo en el comedor.

Por último, en el huequecín que hay entre la cómoda y la pared, están las blocking wires y los papeles de regalo.

Y eso es todo, de momento, mucho por desear. No sé cuánto tiempo me queda con él, pero mientras tanto tengo que disfritarlo más de lo que lo he hecho hasta ahora.

No me despido sin antes dejaros un vídeo de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor mientras intentaba hacer fotos.

Behind the scenes:


video

lunes, 20 de febrero de 2017

Geek Socks

Esta semana alguien que no lo sabe va a recibir estos calcetines.



No puedo decir quién porque a lo mejor lee esta entrada así que, ¡sorpresa!

He disfrutado de cada minuto de estos calcetines, desde el mismo momento en el que mi corazón me pidió hacerlos hasta que preparé cada detalle que los acompaña.

Son una gozada de  tejer, fáciles y rápidos (los he tejido en menos de un mes, a ratos, ni yo misma me lo creo), preciosos y muy muy muy adictivos.

Espero, de corazón, que la receptora los acoja con gusto.

Detalles, aquí.

lunes, 13 de febrero de 2017

Tejiendo en febrero

Puedo decir con orgullo que últimamente estoy sacando bastante tiempo para tejer. A días más, a días menos, no depende de mí. Pero sí que me gestiono mejor y, por eso, he podido adelantar bastante. Sigo tejiendo sólo 3 proyectos a la vez.

Manta multicolor:



Mi proyecto de fines de semana, aunque llevo un par de semanas sin tocarla por diversos motivos. Después de sondear opiniones por aquí, decidí que no podía ser una buena manta para que el vikingo se llevara a hacer la siesta al cole, así que seguramente gobernará su cama de "niño mayor", si es que ese día llegara. Para el cole está usando esta tan bonita que le tejió Naderiadefil cuando yo estaba embarazada. Y la nuestra, de colorines, avanza ya sin prisa.

Geek Socks:



Oh my Dog, estos estan siendo LOS CALCETINES. Los estoy tejiendo tan a gusto y tan rápido, qué manera de disfrutar tejiendo! Y lo mejor de ellos aún está por llegar... pero no puedo decir nada más. Son mi proyecto viajero.

Afmaeli:



Es mi proyecto del día a día, el que sólo saco cuando tengo un rato entre el estrés de la semana, por eso no voy muy avanzada. Muchas de mis compañeras del KAL han terminado o están a punto, yo justo acabo de empezar las mangas (las dos a la vez, por supuesto).