viernes, 14 de noviembre de 2014

Descubrimientos random de un día cualquiera

Hallábame yo un tarde en el tren de camino a casa tras un largo de día de trabajo, por supuesto tejiendo calcetines y por supuesto sin ganas de hablar con nadie, cuando reparé en que la señora de enfrente miraba fijamente lo que estaba haciendo.

Los que me conocen ya saben que esta situación me incomoda bastante (por decirlo suavemente), así que puse cara de pocos amigos y me concentré en evitar el contacto visual, pero a pesar de eso la señora, que minutos antes había estado hablando a voces por el móvil, me dijo suavemente y en el tono más cálido que pudo:

- Te están quedando preciosos (refiriéndose a los calcetines)
- Gracias -contesté yo con una sonrisa porque, a pesar de las pocas ganas de conversación, en mi casa me enseñaron a ser educada.
- ¿Es el pack del Aldi?

Aquí ya cambié mi rostro de "no me hables por el amor de Dior" por el de "mis sentidos arácnidos se han activado: ¿me estás diciendo que en el súper del pueblo de al lado venden lanas?". Y sí, acabé entablando conversación con la señora.

Resulta que, efectivamente, no hace ni un mes que en el pueblo de al lado han abierto un supermercado llamado Aldi del que yo oí hablar por primera vez cuando vi el cartel en todo su esplendor días antes de su apertura.

Como buena señora de mi casa que soy, tenía intención de pasarme a cotillear un día por aquello de comparar precios y blablabla, pero esta nueva información, la de los packs de lanas, hizo que la excursión se acelerara en el tiempo. Aquí he dejado claras mis prioridades en la vida: urge más saber si hay lana en el súper que el comprobar si se pueden ahorrar unos euros en la compra mensual.

Lo cierto es que no iba con demasiadas esperanzas porque pensé que seguramente lo que allí encontrara sería acrílico, pero qué grata fue mi sorpresa cuando vi esto:



Y especialmente esto:



Perdonad por la calidad de las fotos, están hechas de estrangis con el móvil. Supongo que no hay nada de malo en fotografiar productos de un supermercado, pero yo soy muy pava y me sentí como si estuviera haciendo la cosa más ilegal del mundo.

Básicamente lo que venden allí son tres tipos de packs en varios colores cada uno, todos con 200 gramos de material: uno con lana virgen para fieltrar (dicen que da para un par de pantuflas y un bolso), otro con lanas de colores (casi todo acrílico) para hacer gorritos y otro con lana de calcetines (dos ovillos de 50 gramos de colores y otros dos en sólido) y sí, con la composición ideal de calcetines (75% lana, 25% nylon). También vienen las instrucciones y las agujas necesarias

Muy tentada estuve de llevarme uno de estos últimos packs, especialmente el morado y azulado (vaya, ¿por qué precisamente ése?, yo me pregunto...) pero al final superé la tentación. habría sido comprar por comprar, y con la cantidad enfermiza de lana que ya tengo en casa, pues tampoco hace falta engordar el stash así por las buenas.

No pude tocar los ovillos, pero salta a la vista por el precio y por cómo lucen dentro de la bolsa que no puedes esperarte una gran calidad. No obstante no puedo decirlo con total seguridad, puesto que no lo he comprobado. Por eso y por mi espíritu curioso no descarto volver a por uno de ellos, aunque sólo sea para matar el gusanito.

Sea como sea, esto es un paso más hacia un sueño hecho realidad: como en Islandia u otros países del norte, imaginad un mundo donde vas a hacer la compra y encuentras la sección de lanas al lado de las conservas. Así, como el que no quiere la cosa, en el carrito una latita de mejillones, unos huevos, un paquete de macarrones y un par de ovillos para hacer un gorro.

Pronto, compañeras, pronto...

viernes, 7 de noviembre de 2014

Operación "Acabemos con los restos"

Este otoño ha hecho ya 7 años desde que decidí aprender a tejer. O lo que es lo mismo: 7 años acumulando lanas y restos de lanas.

Respecto a esto último (los restos) he tenido tres cosas muy claras desde el momento en que se me juntaron cuatro o cinco pelotillas:

1. Aquí no se tira nada y todo se aprovecha.

2. Con los restos haré básicamente mantas u otros proyectos un poco grandes. Los patucos y posa-vasos están bien sólo si tienes poca cosa.

3. No empezaré ningún gran proyecto, sea cual sea, hasta que tenga restos suficientes como para poder empezar algo con cara y ojos y no pasarme eones acumulando restos para completarlo.

Pues bien, los años fueron pasando, las cajas de restos se iban llenando y las ideas yendo y viniendo. Algunas de ellas las tengo muy claras desde hace mucho, mucho, mucho tiempo, otras todavía están madurando y otras han sido fruto de la improvisación.

Lo primero que empecé a hacer con los restos fue una manta que es un granny square gigante. Para ella estoy usando todo lo que tengo de grosor desde DK hasta bulky y no tiene ningún misterio: ganchillear un granny square infinito, cambiando la lana en cuanto se termina uniéndola a la siguiente con un nudo invisible (sin importar si está en el inicio o no de la vuelta) y seguir así ad aeternum hasta que me parezca del tamaño adecuado.

La comencé en abril del 2013 y por aquél entonces nació así:



Ahora ya está tal que así:




Es bastante grande, pero no lo suficiente, todavía le quedan mínimo uno o dos palmos. Estoy quemando muchísimos restos con ella, encantada de la vida me hallo.

Un proyecto que tenía muy claro que quería hacer eran lo que se conoce popularmente como Montser Socks. El nombre se debe a que el efecto que haces al usar todo tipo de coloridos de restos de lana de calcetines es bastante monstruoso (pero a la mar original y divertido).

No obstante, al contrario que con el granny gigante con el que voy tirando y punto, con los calcetines monstruosos sigo un patrón pre-definido que me he inventado. Para empezar, no uso ninguna lana con efecto "auto-rayas" (efecto jacquard sí). Teniendo en cuenta que cada color son 4 vueltas:

- Color A
- Color B
- Color C
- Color B
- Color C
- Color D
- Color F
- Color D
- Color F

Y así hasta que me harte, mismamente.



Con esta idea en la cabeza durante años, finalmente decidí empezarlos hace unas semanas en un impulso. Y tal cual los empecé así se quedaron, porque este otoño apremian otras cosas. No obstante, lo que pude tejer me resultó absurdamente divertido: hice una selección de los colores que iba a usar, los metí todos en una bolsa negra de proyectos e iba sacando las lanas a azar, dejando que fuera el destino quien decidiera las combinaciones.

Con lanas de calcetines y de tamaño similar estoy haciendo otra manta de ganchillo. Ésta es más currada, eso sí. Usando sólo tonos sólidos o semi-sólidos, tejo cuatro grannys de cada color (dos si son lilas, porque tengo muchos restos lilas) con la idea de que, al unirlos, salga algo aleatorio y multicolor. No tengo prisa, calculo que necesito unos 340 cuadrados para el tamaño que quiero y llevo unos 50, así que auguro que tardaré bastante en acabarla.

Además, hace poco decidí que las lanas de ese grosor las destinaría primero a los monster socks, así que puedo decir que es una manta de restos de los restos y de los restos que no quiero para calcetines.

La comencé este verano en una feliz estancia en un pueblo semi-abandonado de Huesca...



Y así está ahora la cajita con los tesoros:



Y con lo que me sobre de los calcetines y de la manta de grannys, haré otra manta que todavía no he decidido cómo será. Me la imagino rectanular en zig-zag y sin patron de colores alguno, para poder acabar con todo definitivamente, y seguramente será a ganchillo también. Lo que no he decidido es el tamaño, pero en cuanto lo decida no tardaré en comenzarla, estoy segura. De momento ya tengo apartados los restos que no me sirven ni para grannys ni para calcetines monstruosos:



Con todo esto tengo apañados casi todas las sobras excepto las de grosor tipo lace. Si no se me ocurre otra cosa mejor, lo que seguramente haga será doblarlas y usarlas para la manta de restos de restos de restos (la que no está empezada aún).

Pues ea, tres mantas y unos calcetines. Casi ná. Mucha fe y poco tiempo es lo que yo tengo, pero iré haciendo. Y si, mientras tanto, salen pequeños proyectos con los que emplear las sobras, ¡bienvenidos sean!

lunes, 3 de noviembre de 2014

Calcetines Guayaba y algo más

Este verano, charlando con Marga, me comentó que cuando llegara el invierno le gustaría llevar solamente calcetines tejidos a mano pero que tenía poco tiempo para hacerlos. Por supuesto esta charla se gravó a fuego en mi mente y decidí que ése podría ser un buen regalo para su cumpleaños (que fue hace pocas semanas).

La lana elegida fue Knit Picks "Gloss Fingering", una mezcla bastante exquisita de esa marca, que lleva un 70% de lana pero sustituye el nylon por la seda. Ésta produce un curioso efecto que no sé describir del todo, es como tejano o lavado a la piedra. Da igual, a mí me encanta. El color es "Guava", que no sería precisamente de los que a mí más me tiran, pero me enamoré de él en la web y todavía más cuando llegó a casa. Me recuerda muchísimo a las guayabas de verdad, aunque yo solamente las he tomado en zumo.






Conociendo como conozco a Marga, me decanté por un patrón sin demasiadas florituras (Dublin Bay), lo cual fue perfecto para poder llevármelos a todas partes. En concreto, fue el proyecto elegido para viajar conmigo a Londres:

oteando el horizonte londinense desde el London Eye


Tejiendo estos calcetines he hecho dos cosas nuevas:

- La primera, el montaje en picot. Ya lo había usado otras veces para guantes y cuellos, pero nunca para calcetines. Tengo que probar en mí misma si me resulta cómodo, pero estéticamente sí que me gusta.

- La segunda, un nuevo tipo de talón, "eye of partdrige". En realidad es muy parecido al talón reforzado de toda la vida, pero un ligero cambio le da un toque muy original.

Hay un par o tres de maneras de hacer este tipo de talón, pero así es como lo hice yo:

(Teniendo en cuenta que se trabaja con la mitad de puntos, como normalmente se hacen los talones)

- Vuelta 1: *Deslizar 1 punto sin tejer, Tejer un punto del derecho* (repetir hasta el final lo que está entre los "*"
- Vuelta 2: Deslizar 1 punto, Tejer todo del revés hasta el final.
- Vuelta 3; Deslizar 1 punto sin tejer, *Deslizar 1 punto sin tejer, Tejer un punto del derecho* (repetir hasta el final lo que está entre los "*"
- Vuelta 4: Repetir vuelta 2

Seguir así hasta obtener el tamaño deseado y dar la vuelta al talón como se acostumbra.



Como veis es facilísimo y queda muy bien, yo repetiré seguro.

Los calcetines fueron entregados la semana pasada y parece ser que gustaron y que le van a la perfección a Marga así que, ¡misión cumplida!



Detalles, aquí.

Y en otros temas calcetineros no es que vaya muy bien, la verdad. Este otoño está siendo bastante ajetreado en algunos aspectos incluyendo el tejeril, y encima yo no me corto en empezar cosas nuevas. No acabo ná de ná pero ¿y lo bien que me lo paso?

Terminó octubre y con él el plazo para completar el primer reto de Sockdown de esta temporada. Yo elegí el patrón "Stitch Surfer" que encajaba con el tema propuesto "Calcetines Fraternales". La foto que os enseño ahora es del primer calcetín el cual completé la semana pasada, pero el segundo no está mucho más avanzado de lo que se ve aquí. Primer reto... no superado.



Para el mes de octubre escogí la categoría "Alrededor del Mundo" y me decanté por los "Isle of Gayle", que son una alegoría a la herencia celta e irlandesa de la diseñadora. Dudo mucho que los termine a tiempo (tengo hasta el 30 de noviembre), porque no han avanzado demasiado desde la foto que os enseñaré a continuación,



Y en noviembre las chicas de Sock Knitters Annonymous proponen:

- Técnicas: "Stranded" (dos o más colores trabajados a la vez en la misma vuelta, tejiendo con uno sólo y con los otros en la otra mano) o Puntos deslizados.

- Temas: Flora/Fauna/Naturaleza

- Diseñadores: Hunter Hammersen y Becky Greene

o

- Calcetín Misterioso.

Yo participo en la categoría "Stranded" con unos calcetines muy sencillos pero con un resultado muy vistoso, "Socks of a Different Stripe, vol.3". El dibujo es bastante repetitivo y creo que en cuanto le pille el truco iré bastante rápida. ¿Terminaré para el 31 de diciembre?



Por cierto, éstos no son los únicos calcetines que llevo en marcha. Ahora mismo tengo 12 proyectos de todo tipo a medias. ¡Viva!

lunes, 20 de octubre de 2014

Calcetines Naturaleza

Aunque ahora mismo mi vida tejeril es un caótico desorden de mil cosas a la vez que me da tembleque sólo de pensarlo, tanta calcetinitis tiene que empezar a dar sus frutos.

El primer par terminado de esta fase calcetinera-talibán aún no superada han sido los calcetines que yo llamo Naturaleza.





El nombre es, por supuesto, dedicado a la persona que me regaló todo el material necesario para hacerlos (agujas e hilo), que fue Naturaleza en el último Swapetines.

Hacía años que no hacía unos calcetines con agujas de doble punta. La verdad es que prefiero el magic loop y, sobre todo, prefiero poder hacer los dos calcetines al mismo tiempo, no obstante le he pillado otra vez el gustillo a esto de las dobles puntas y tengo ganas de
usarlas más. Tantas ganas tengo, que ya me han regalado un set de primerísima división:



Mi idea inicial es que estos calcetines sean sólo para andar por casa, ya que el material del que están hechos es 100% sintético y no quiero arriesgarme a que se me cuezan los pies en los zapatos. No obstante, a pesar de que yo soy una gran defensora de la proporción áurea de la lana de calcetines (75% lana 25% nylon -o similar-), tengo que decir que este material es muy agradable tanto para trabajarlo como para llevarlo puesto y es obvio que los colores son muy bonitos (por lo menos a mí me encantan).



En resumen, que entre el re-descubrir las dobles puntas y el disfrutar con el hilo y el patrón (un básico top-down como los primeros que hice), he estado encantada de la vida con este proyecto. ¡Gracias, Naturaleza!

Detalles, aquí.

lunes, 13 de octubre de 2014

Baby Boom (2)

¡Feliz mañana de lunes o de cualquier otro día u hora que sea que estéis leyendo esto!

Hoy os enseño otro de los jerseys tejidos para uno de los bebés del baby boom que está ocurriendo en mi entorno.

En este caso es para el hijo de una compañera de trabajo. Tuve serios problemas para elegir qué tejerle a esa chica, ya que ella y yo somos totalmente contrarias en lo que a gustos de vestuario se refiere. Empezando con que a ella no le va nada el color lila, y de allí todo es cuesta abajo.

Normalmente en cuestión de bebés suelo hacer funcionar mi base de datos cerebral desde el primer momento en que me entero de la feliz noticia y decido rápido lo que voy a hacer. Pero como decía, con ella me costó debido a la diferencia de gustos. Hasta que un día, no sé cómo, mi cerebro hizo un "click" y recordé un par de madejas que tenía en el stash y que serían perfectas para hacer un jersey a rayas.



Muy básico, no hay más, como casi todo lo que hago últimamente. Los colores son muy neutros y creo que combinan bien. Una apuesta poco arriesgada, la verdad, pero creo que acertada al fin y al cabo (la chica se enamoró enseguida que lo vio).

El patrón ya lo había tejido con anterioridad para otra compañera de trabajo. Esta vez hice una modificación con respecto al original y sólo le puse los tres primeros botones para seguir a continuación en redondo y convertir en jersey lo que en principio era una chaqueta. Creo que me gusta más así.



Detalles, aquí.

lunes, 6 de octubre de 2014

plume

En enero o así mi madre me pidió tímidamente si podía tejerle una chaqueta ligera para las tardes de verano, a lo cual mi respuesta fue: "sí, pero sin obligaciones, cuando me inspire".

Y la inspiración llegó bien entrado el verano, después de ver una camiseta preciosa que se había tejido Victòria con una seda lila de Greta and the Fibers. Se veía magnífica: ligera, suave, con una buena caída y con ese brillo especial que tiene la seda. Me entró la envidia cochina y me dije: ¡yo también quiero tejer algo así!

Por suerte tenía un ovillo de la misma seda en un color rojo putón pasión ESPECTACULAR que me tocó en un sorteo. El problema sustancial que había en el asunto era que ese brillo especial que he mencionado antes es demasiado elegante para la ropa que yo suelo llevar y, por mucho que me gustara, sabía que yo poco iba a ponerme una prenda así. Para un chal está bien, pero yo quería tejer ropa.

Necesitaba una víctima, alguien de confianza a quien yo pudiera entregar mi tejido una vez terminado. Pronto me acordé de mi santa madre y de su petición, busqué un patrón adecuado, me aseguré de tener los metros suficientes y cuando tuve todas las ideas asociadas, empecé.

Ha sido totalmente un proyecto de vacaciones. Lo tejí mayormente en mi viaje a Huesca, pero también en las interminables horas de coche y tren para ir de aquí a allá, en la playa, en el patio de casa... ay, vacaciones :_(

He de confesar que me encantó tejer por su portabilidad y sus sencillez, pero cuando lo tenía en las agujas no daba un duro por él. Lo veía un mondongo sin remedio, con los puntos irregulares, pequeño y feo, al fin y al cabo. Todo el mundo me decía: "con el bloqueo se arreglará" y yo, a pesar de ser una defensora a muerte del bloqueo, no lo veía nada claro.

Pero sí, tras terminarlo y remojarlo obróse el milagro. Ni siquiera lo pinché con alfileres, simplemente lo dejé secar bien estiradito y el patito feo se convirtió en cisne.




No voy a echarme méritos a mí, en una prenda tan sencilla lo que más destaca es la calidad del material con el que está hecho, y en este caso creo que acerté totalmente con la seda de Greta, ya que el resultado era el que yo esperaba.

En esta foto se puede apreciar bien la ligereza del tejido, ya que a pesar de ser todo punto liso sin más, puede verse el paisaje de detrás de la chaqueta.



Hice un par de modificaciones con respecto al original. Para empezar pasé olímpicamente del canalé, lo tejí todo a punto jersey para que se enroscara libremente. También hice el cuerpo más largo y las mangas más cortas, aunque pienso que debería haber sido aún más largo el cuerpo y más cortas las mangas para ser totalmente del gusto de mi madre.

Lo peor ha sido que lo terminé a finales de septiembre casi, así que mucho me temo que habrá que esperar al verano que viene para estrenarlo. Lo siento mucho mami, pero más vale tarde que nunca!



Detalles, aquí.

viernes, 3 de octubre de 2014

(S)Oktoberfest

(otro post de calcetines de la cansina de los calcetines)

Octubre es el mes de tejer calcetines. De acuerdo que si te gusta tejerlos cualquier mes es bueno, pero octubre lo es más porque ya es otoño, el frío y la lluvia son palpables en el ambiente y, en mi caso, octubre es el mes en el que me despido de mis chanclas de verano hasta el año siguiente.

Existe un grupo en Ravelry, Soktoberfest, en el que se dedican a celebrar la existencia en sí de los calcetines, y aprovechan el juego de palabras para animar a todo el mundo a unirse a su KAL celebrado todos los meses de octubre de todos los años, en el que son bienvenidos todos los calcetines tejidos durante ese mes. Nos animan a empezar unos o a terminar los que tengamos a medias. En cualquier caso, viven la calcetinitis más intensamente en octubre, y para personas como yo es difícil no contagiarse de su entusiasmo calcetinil, dejarse llevar por la locura y empezar a tejer calcetines como si no existiese el mañana.

Sólo por jugar un rato, aquí os dejo algún que otro patrón gratuito ideal para tejer durante este mes de octubre.

Oktoberfest:

Como no, este es el primero de la lista. A mí, personalmente, me apasiona. Curiosidad; el dibujo de la trenza está inspirado en las "pretzels" que se sirven con la cerveza en la fiesta que lleva su mismo nombre.



Rainy Day Socks

Muy sencillos y "cuquis", se tejen con una lana un poco más gruesa de lo habitual, aunque con tanto agujero dudo que nos abriguen algo los pies.



Las Calacas Danzantes

Patrón que lleva eones en mi cola. ¡Juro que algún día los estrenaré durante la noche de Halloween!



Y por si alguien está interesado, éstas son las propuestas para el mes de Octubre en el Sockdown:

Técnicas: Lana de coloreado tipo "variegated" (que a mí no me gusta nada) y dibujos tipo mosaico.

Temas: Global, alrededor del mundo, Patrones inspirados en lugares o estilos concretos de alguna zona

Diseñadores:  Caoua Coffee y Thatbaldguyknits

Yo estoy participando en la categoría "Global" con unos calcetines inspirados en las trenzas celtas, de los cuales ya os he hablado alguna vez, Isle of Gayle.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Baby Boom (1)

Desde hace unos meses vivo a mi alrededor un fuerte "baby boom". En realidad, poco o mucho, siempre conozco a alguien que va a tener un bebé, pero creo que lo que pasa últimamente es exagerado, ¡todo dios está embarazada!

Y claro, a mí que me gusta tener algún detalle y tejer ropa pequeña, me encuentro con que mis agujas no dan abasto. Frenad un poco, chicas, que estoy muy mal de mi calcetinitis y no llego.

En las próximas semanas (poco a poco, para que no haya empacho) os iré enseñando escalonadamente lo que he ido haciendo para las futuras personitas. Como las damas van primero, quiero enseñaros para empezar la chaquetita que tejí para la única niña a la vista de todo este "baby boom", la hija de Sig que nacerá en diciembre.




Es sencillísima, no tiene nada de especial, pero creo que es una buena prenda para llevar tanto con camisetas de manga corta, de tirantes, largas o vestidos, y buena también para casi cualquier época del año. Sé que a Sig le va lo práctico y yo tenía un par de ovillos de esta lana gustosísima que compré en Londres el verano pasado, por eso me decidí a hacerle eso.

Disfruté mucho tejiéndola, la verdad, pero lo que más me hace disfrutar es saber que a ella le ha gustado.

Detalles, aquí.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Calcetinitis severa en fase terminal

Desde que aprendí a tejerlos, soy una viciada incondicional de los calcetines. Siempre, siempre tengo unos empezados y suelen ser mi proyecto para llevar en el transporte público, pero últimamente este delirio inocente ha pasado ya a ser una obsesión enfermiza. Literalmente: me pasaría el día tejiendo calcetines. Y no siempre los mismos, empezaría cada mañana unos nuevos

Durante las vacaciones, con la tontería del tiempo libre y otras tantas excusas siempre válidas, me relajé y me dediqué a empezar proyectos sin ton ni son, algunos de ellos calcetines (obviamente, de eso va este post) y muy pronto mi pequeña cesta de proyectos en marcha se había desbordado y la situación, descontrolado.

He parado al quinto par, entiéndase "parado" como que ya no he empezado más pares, aunque confieso que tengo unos cuantos con los puntos montados, resistiendo y esperando el día en que no pueda más y decida avanzar en ellos.

De momento 5 están bien. 5 son los días de la semana que voy a trabajar, ergo tengo un par para cada día laborable. Mi deseo de tejer muchos tipos de calcetines se apacigua, pero la cosa avanza lenta y eso me pone nerviosa.

Quiero tejer muchos calcetines, muy rápido, muy diferentes entre ellos, y terminar un par cada día. ¡Por pedir que no quede!

Estos son mis amiguitos, compañeros de trayecto laboral (por suerte o por desgracia, tengo 3 horas diarias de buses, trenes y metros, lo que me deja mucho tiempo para tejer):

- Calcetines de rayas sencillos, largos, combinando lana cruda y lana de colores. Los empecé antes del verano y creo que con ellos estoy sufriendo el "síndrome del segundo calcetín":

foto del móvil

- Calcetines básicos para andar por casa, tejidos con un estambre y agujas de doble punta que recibí de Naturaleza en la pasada edición de Swapetines:

foto del móvil

- Calcetines surferos, con los que participo en la edición del Sockdown 8 del mes de septiembre:



- Calcetines Dublin Bay, un regalito que tengo que terminar pronto. Tejidos los dos a la vez en un cable de 80 cm porque no tenía otro más largo disponible:



- Calcetines básicos para regalar también:



Aquí todos juntitos gritando: "termínameeeeeeeeeeee"



Además, aunque tengo una bonita colección, creo que mi cajón de calcetines tejido a mano no está lo suficientemente repleto, no está ni al 50%, así que voy a tener mucha faena. Faena que, por otro lado, estoy encantada de hacer.

Desde Gran Bretaña, de una de mis tiendas de lanas favoritas, llegaron refuerzos (tenía un vale regalo que me regalaron en mi cumpleaños -en marzo- e increíblemente aún no lo había usado):


bien custodiadas

Y de Londres también me traje algo más:



Por si no se había notado, la calcetinitis que me ataca no se limita sólo a lo que estrictamente sería tejer los calcetines. Va más allá, hasta la lana. Buf, ¡me encanta la lana de calcetines!

Tengo un propósito a medio plazo y es tener stash sólo de lana de calcetines. La razón es muy simple: para tejer otras prendas (jerseys, bufandas, gorros...) necesitas lanas de diferente grosor, tipo y en distinta cantidad. Para calcetines, la mayoría de veces, el tipo y el metraje es más o menos el mismo.

100 gramos = un par de calcetines

Con la lana de calcetines se reduce bastante la posibilidad de que se produzca la clásica situación: "vaya por dios, quiero tejer X y no tengo los ovillos/lana/color que necesito... tendré que comprar más, menudo drama".

La lana de calcetines nunca sobra y sabes que con un ovillo de 100 o dos de 50 (incluso uno) tienes el proyecto asegurado. Y es un gran placer querer empezar unos, ir al armario de las lanas y encontrarte ante una explosión de posibilidades, casi casi como si fueras a una tienda.

Además, no sólo sirven para los calcetines.

Por todo eso y sencillamente porque son BONITAS, yo sólo quiero tener lanas de calcetines y voy a intentar no comprar otra cosa a no ser que tenga el proyecto de destino muy claro y vaya a empezarlo de inmediato.

Viva, viva e incluso bravo por las lanas de calcetines.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Algo se muere en alma...

... cuando se terminan las vacaciones.

Éste es un post programado. En el minuto en el que se esté publicando sonará un timbre en algún lugar que me va a indicar que el final del verano llegó y nadie partirá porque nos va a tocar quedarnos a ganar las habichuelas.

Los grandes protagonistas de este verano han sido los Pirineos oscenses para mí. Re-descubrirlos tras unos años, re-enamorarme para toda la vida. También he catado una pizquita de pirineo catalán, y saboreado algo del francés. Si existe el cielo, tiene que ser ahí (pero con menos gente, a poder ser).

Mis vacaciones han sido del verde de los prados y el azul de los lagos de alta montaña. Y, aunque sólo han sido una parte de éstas, es la más importante.

Para muestra, un botón. Pero un botón muy pequeño en comparación con lo que ha sido.

Agua, agua, verde, agua, prados, agua, montañas, nieve, agua...







Mil caminos que tomar... (siempre cerca del agua, eh!)









Empezar mil proyectos y terminar pocos, qué placer!



Hasta retomar otras labores (que no han avanzado más de lo que aquí se ve, dicho sea de paso):



Tiempo para vaguear, para caminar, para leer, para darse a la bebida. Tiempo para lo que se tercie.






Estoy triste porque eso queda ya muy atrás. Las vacaciones no son sólo dónde las vives sino cómo vives, e irremediablemente las rutinas cambian al volver al trabajo. Pero este año no me quejaré, lo juro. He tenido unas "vacaciones" (entre comillas, porque no lo han sido en el estricto sentido de la palabra) anormal y excepcionalmente largas. Aun así, se han quedado cosas en el tintero, muchas.

Pero como decía, no me quejo. La hierba y el agua han sido el puntal, pero soy una chica afortunada y estos meses de verano dieron para mucho más.

(Aviso desde ya que las fotos que vienen ahora son más bien de calidad regulera, una no lleva el tocho-cámara todo el día encima y suelo servirme de mi cutre móvil)

- Dieron para playa (poca, que yo no soy de pasar calor), pero lo más importante es que dieron para tejer en la playa en buena compañía. Con viento y tormenta al final, sí, pero no se necesita buen tiempo para tejer:





- Dieron para una breve excursión a las tierras del Ebro, liderada por Marga y con la dulce compaía de Ferran y consorte.:



- La excursión a su vez dio para visita a bodega y cata de vinos (lapidadme, nunca bebo vino y todos me saben igual):



- E incluso dio ese mismo día para visitar la cueva secreta de las maravillas de Greta and The Fibers, seguir comiendo como tocinos, ver lo que está por llegar y ver también las lanas vírgenes que quieren ser Greta's:



- Dieron mis vacaciones para una escapada con mi misma persona y reflexionar sobre los orígenes del universo (más verde y agua, como veis ¿tengo un problema?):





- Dieron para tanto...



- Dieron hasta para un segundo viaje a Londres, esta vez menos vicioso y con la mejor compañía, aunque de eso ya os hablaré otro día.

La promesa del otoño que se acerca (esperemos que no tarde tanto como el año pasado) me llena de inspiración. Es mi época favorita del año y me consuela tras las vacaciones. Tengo una lista infinita, interminable e imposible de completar (valga la redundancia) de cosas que quiero hacer este otoño, me pasa cada año y sé que no estoy sola.

¡¡Estoy que las agujas me queman en las manos!!