lunes, 19 de enero de 2015

Our little family



Para ser correctos, el título del post debería ser "Mi pequeña unidad doméstica", porque afortunadamente mi familia se extiende más allá de un novio friki y un gato guapetón, jeje, pero os hacéis a la idea.

Hace meses que terminé este pequeño bordado y todavía ni lo he arreglado por detrás, ni lo he colgado, ni, hasta ayer, fotografiado.

Encontré los esquemas por pura casualidad googleando y los adapté a nuestras características personales. Creo que provenían de la web de Martha Stewart.



¡Yo los encuentro simpatiquísimos!

lunes, 12 de enero de 2015

El coll del Lluís

Este ha sido mi último proyecto terminado en 2014, un cuello para regalar a un compi de trabajo para el amigo invisible.

Las fotos son caca de vaca porque no se ve nada, peeeero el cuello era cosa sencilla sencilla sencilla, nada más que simple canalé, lo que realmente le hace lucir es la lana: una Malabrigo Ríos en color Candombe.



Detalles, aquí.

lunes, 5 de enero de 2015

Resultado reto 2014 (crónica de un fracaso anunciado)

Y para hoy, mi particular auto-regalo de Reyes: el hostiazo en la cara del balance de los retos que me propuse para el 2014.

Ha sido un desastre declarado, pero lo cierto es que poco me importa. Me lo he pasado bien tejiendo lo que he tejido y nada más importa, ¿verdad?

En fin, corramos un tupido velo y dejemos que las imágenes hablen por sí solas.





FE DE ERRATAS: El chal Lumen, el negro, no está terminado sino a medias.

jueves, 1 de enero de 2015

Tejido en 2014

Me encanta ver en los blogs los collages que hace la gente con todo lo que ha tejido/cosido/loquesea durante el año. El mío no es tan bonito ni está tan bien presentado como muchos de los que se ven por ahí, pero a mí me llena de orgullo y satisfacción y me sirve para hacer balance.

En estas fotos está todo lo terminado durante este año. Hay cosas que las empecé en 2013, cosas que no os he enseñado aún y tengo cosas a medias que no he terminado y no he puesto aquí.






Viendo estas fotos saco diferentes conclusiones:

1. El proyecto estrella de mis agujas siguen siendo los calcetines (este año muy sencillos)
2. Tejo demasiadas cosas para el cuello que luego no me pongo (la prueba es que muchas han sido regaladas)
3. Tejo demasiados pocos jerseys y chaquetas para mí, que es lo que realmente podría usar más.

Sabiendo esto, intentaré tejer con más conciencia en el 2015 (obviamente, al final acabaré haciendo lo que me salga de la flor).

El balance de cifras que hice el año pasado me gustó, así que... ¡repetimos!

- He comenzado 37 proyectos
- He terminado 31 proyectos (4 de ellos los empecé en el 2012)
- He deshechado 5 proyectos (1 de ellos lo empecé en 2012)

- Con el que más he disfrutado tejiendo: Calcetines terapéuticos
- Con el que más me he aburrido tejiendo: Emily D. (por poner algo)

- El que más he usado: La funda de mi Kindle. Va conmigo a todas partes
- El que menos he usado: Los Lirios (no me gustó al verlo terminado al bloquear, y ahora decora el pomo de mi armario de lanas)

- El que me ha sorprendido gratamente: Inspiración Vikinga
- El que me ha decepcionado: Isle of Gayle. Tenía muchas ganas de empezarlos y no hay manera, oigan.

- He usado 64 madejas
- He adquirido 69 (ups...)

Curiosamente, aunque mi stash ha aumentado, las cifras de entrada y salida de lanas son muy inferiores al año pasado.

¿Eso es bueno o es malo?

miércoles, 31 de diciembre de 2014

¡FELIZ 2015!

¡ATENCIÓN CUTRE-POST DE ÚLTIMA HORA!

Tengo a medias un montón de entradas haciendo balance del año, de cosas terminadas y de frikadas varias habidas y por haber peeeeeeeeeeero...

MIS BIEN MERECIDAS SIESTAS DE SOFÁ DE ESTAS VACACIONES ME IMPIDEN HACER CUALQUIER COSA.

Así que mientras me voy poniendo las pilas (para lo que aún me queda rato) os dejo una foto del guapo de la casa que os desea...


jueves, 4 de diciembre de 2014

Calcetines de Machote

A pesar del tono dramático del anterior post, lo cierto es que el mes pasado me pegué un buen panzón a tejer. A tejer como si no existiera el mañana. A tejer hasta que me han dolido los dedos. A tejer a pesar del cansancio porque no llegaba a tiempo...

Este mes mi chico ha cumplido nada menos que 30 años y este número tan significativo merecía un regalo (o regalos, en este caso) muy especial. Entre todo lo que se llevó ese día no podían faltar, cómo no, las prendas tejidas a mano. En principio sólo iba a hacerle un jersey de tipo irlandés que comencé con tiempo de sobras pero con el que tuve que correr (y mucho) al irse acercando la fecha (otro día os lo enseño). Pero como sólo con eso no tenía suficiente para complicarme la vida, quise hacerle unos calcetines también.



No tienen mucho misterio, como veis, calcetines básicos con un pequeño canalé y nada más, haciendo lucir los colores de las rayas de esta lana que tanto me gusta (y que han dejado de fabricar ¡viva!). Sin embargo me tocó correr. Vaya si corrí que tuve que dejarlos bloqueando el fin de semana en mi trabajo sin cerrarlos porque no me dio tiempo.

Pero tal final todo salió bien, al lunes siguiente recogí los calcetines secos y con la forma perfecta, les hice el grafting de la punta y estuvieron listos justo a tiempo. Apurando hasta el mismísimo final, vaya, pero apurando bien.



PD: El nombre de los calcetines viene de una pequeña cola que tenemos, porque siempre que le enseño lo que me gustaría tejerle él bromea diciendo que todo es muy femenino y que quiere algo de machotes.

Detalles, aquí.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Mientras tanto, en mi desastrosa vida tejeril...

... los proyectos se acumulan sin remedio.

Este otoño lo estoy viviendo un poco cuesta arriba en algunas cosas. Me siento más cansada que nunca y eso conlleva peor humor, más apatía y menos tiempo para hacer lo que me gusta (puesto que lo necesito para descansar). Realmente me apetece tejer pero cuando tengo un rato libre no lo hago o lo hago lento y distraído. Tampoco es que no teja, es que lo hago menos de lo que podría. Todo es cansancio físico.

En mis manos está el cambiar esta actitud y ponerme las pilas porque no me gusta nada las sensaciones que me produce, pero mientras tanto en mi cesta de proyectos éstos se amontonan sin remedio. La euforia del verano me hizo empezar mil cosas, algunas las terminé pero a las que no se les han ido sumando otros proyectos de invierno, en su mayoría calcetines para los retos del Sockdown los cuales, por cierto, no he terminado ninguno.

Por ejemplo, los Stitch Surfer del mes de septiembre quedaron en standby el día 31 de octubre, cuando se terminó el plazo para completarlos y optar a premio. Yo me quedé en calcetín entero y punta del otro:



Del reto de octubre para qué hablar. En esta foto del día que los empecé y de la semana pasada, respectivamente, se dice todo. ¿Habré avanzado unas diez vueltas? ¿Tal vez doce? Sin comentarios. Evidentemente no los termino antes del 30 de noviembre.



Con el reto de noviembre tengo esperanzas. He ido tejiendo poquito a poco como una hormiguita y parece que avanza, hemos superado el talón del primer calcetín. Esta semana no lo he tocado, pero como pronto vienen las vacaciones de Navidad y yo estoy emperrada en acabar algo a tiempo, creo que lo conseguiré.



Eso sí, para el Sockdown de diciembre no pienso complicarme la vida con intarsia, trenzas celtas ni colorines. Las propuestas son:

- Patrones con más de 800 proyectos, patrones que llevan siglos en tu cola o patrones que lleven "beads"

- Patrones que empiecen por S, K o A (las siglas de Sock Knitters Anonymous)

- Diseñadoras Rachel Coopey y Natalia Vasileva

Yo he escogido los Socks on a Plane, (empieza por S y tiene más de 800 proyectos). Cuando pregunté en el foro si no serían demasiado sencillos como para "competir" me contestaron que no, pero que quizás no me supondrían un reto personal (la finalidad básica de Sockdown es ésa). Yo les contesté que mi reto personal en diciembre era acabar unos calcetines a tiempo. Nada más que añadir.

Foto de la diseñadora, yo no puedo empezar los míos hasta el lunes

Siguiendo con los calcetines, estos de rayas los empecé allá en mayo y mira que son sencillos, pero me encallé. En la foto muestro cómo estoy haciendo el segundo talón, pero en realidad ya he empezado los aumentos de la pantorrilla. Hacía meses que no los tocaba, pero me tuve que ir a una reunión el pasado fin de semana y necesitaba algo sencillo para ir tejiendo mientras me pegaban la charla, así que los retomé y me he re-enganchado a ellos. ¡A ver si los termino pronto!



Con mucha pasión, también en mayo, comencé un jersey para las noches frescas de verano (sí, claro) que realmente me chifla, pero tiene muchas vueltas acortadas que me aburrieron y no he hecho mas que la primera pieza, que es básicamente el elástico de abajo y poco más. En mi lista de pendientes urgente está.



Otra cosa que lleva parada eones es también el KAL de este verano, el Lumen, Fui bastante rápida para la primera sección, pero luego me entró la pereza para empezar la segunda  que lleva "beads" y ahí se quedó muerto de risa desde junio. Eso sí, siempre lo llevo arriba y abajo cuando viajo por si me inspiro, pero nada.



Y lo que me da más vergüenza de todo, una cosita que empecé en julio con muchas ganas para el bebé de Laia que como sabréis, nació el pasado día 10. No sé por qué (o sí), pero me está costando de acabar, también me da pereza ponerme a ello. Menos mal que es para cuando el niño sea un poco mayor. Obviamente, no puedo enseñar una foto muy clara del trabajo en proceso:



Y para acabar, a todo eso se le suman todos los proyectos que tengo empezados para acabar con los restos, las dos mantas y los monster socks. Canela fina.


Hace unas semanas quería acabar todo esto (menos los restos) antes de fin de año, pero cada vez lo veo mucho más improbable, sobre todo porque tengo que hacer más cosas de bebés y porque el punto de cruz me está llamando a voces. ¡Me falta tiempo en la vida!

Pero en fin, por suerte no todo es "flojez" y cosas sin terminar en mi vida tejeril. Hace un par de sábados pude asistir a la fiesta que organizó Marga con motivo de la celebración del cuarto cumpleaños de Greta and the Fibers.

Hice pocas fotos y todas con mi cutre móvil, así que son de malísima calidad pero dan testimonio del día.




Me encantó pasar ese mediodía y tarde rodeada de gente apasionada del mundillo, poner cara a nicks y blogs que sólo conocía por internet y volver a ver a personas de las que hacía mucho tiempo que no disfrutaba de su compañía.

Ni en un millón de años esta foto haría justicia a la espectacular rueda de colores que aquí se intuye



¿Veis esa lana amarilla del fondo? ¡Pues me la llevé a casa! Fue un regalo de Marga y ME ENCANTA.

mwahahaha, ahora está en mi poder

Y no fue el único regalo que me llevé, Candela se acordó de mí en su viaje a Escocia y me trajo esta delikatessen:



La bolsa del fondo también la hizo ella para envolver el ovillo (¿para qué gastar papel si puedes ponerlo en una bolsa de proyectos que usarás mil veces?) Maldita Candela y su generosidad, ¡nunca estaré en paz con ella!



Por cierto, no puedo terminar este post sin antes mencionar que finalmente compré un pack de calcetines de esos del Aldi. No fue para mí sino para una compañera de trabajo que quiere aprender a hacerlos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando fui a buscarlos y vi que los habían rebajado de 7 euros a 3. Me imagino que eso es señal que no van a traer más, pero al menos he podido tocar el paquete y cotillearlo. La lana no es tan terrible como parece, vienen 5 agujas de doble punta larguísimas y con una punta plana y poco afilada pero oye, ¿por 3 euros qué más quieres?

lunes, 24 de noviembre de 2014

Dos cuellos

El mes pasado anduve tejiendo un par de cuellos para un par de compañeros de trabajo.

El primero es una versión de los Susie's Reading Mitts. Monté 84 puntos y a partir de ahí tejí todo recto pero haciendo el principio y el acabado como indica el patrón, que de hecho es su gracia.




Algunas personas lo veían estrecho, pero a mí ya me gusta así, pues un cuello ha de estar apretado y ajustado, de lo contrario no abrigaría nada de nada y qué clase de cuello seria ése, ¿eh?

Eso sí, me a tocado deshacer el final porque cerré los puntos demasiado fuerte y a la destinataria no le cabe por la cabeza. Gajes del oficio.



El segundo es un para otro compañero que se despidió muy repentinamente para irse a un lugar mejor (lo ascendieron, jeje). Su marcha fue muy inesperada y triste para mí, así que tejer un cuello para él fue también mi pequeña terapia. Me ha pasado alguna vez: cuando me despido de alguien a quien aprecio, mi alma se cura tejiéndole algo.



El mismo viernes en que nos comunicó la noticia fui corriendo a Llanàrium al salir del trabajo y me llevé una madeja de Cascade 220 con la idea de hacerle estos mitones. No sé si fue parte del alud de emociones o del bloqueo mental que estoy viviendo este otoño, pero me peleé demasiadas veces con el patrón y al final decidí que un cuello sería mejor que unos mitones, puesto que él se desplaza en moto y creo que será de mayor utilidad.



Se trata del Windschief, uno de los pocos proyectos del señor Stephen West que me gusta (debe ser porque es de sus inicios como diseñador, no de las pajas mentales que hace ahora, con todos mis respetos). Es un proyecto muy fácil y agradecido de tejer, de hecho ya hice uno para mi costillo hace años y el segundo ha nacido basándose en mi memoria e intuición. Me gusta bastante, pero tengo que decir que si de entrada hubiera pensado en hacer esto y no los mitones, habría elegido otra lana.

el color verdadero se parece más en esta foto


Detalles aquí y aquí.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Descubrimientos random de un día cualquiera

Hallábame yo un tarde en el tren de camino a casa tras un largo de día de trabajo, por supuesto tejiendo calcetines y por supuesto sin ganas de hablar con nadie, cuando reparé en que la señora de enfrente miraba fijamente lo que estaba haciendo.

Los que me conocen ya saben que esta situación me incomoda bastante (por decirlo suavemente), así que puse cara de pocos amigos y me concentré en evitar el contacto visual, pero a pesar de eso la señora, que minutos antes había estado hablando a voces por el móvil, me dijo suavemente y en el tono más cálido que pudo:

- Te están quedando preciosos (refiriéndose a los calcetines)
- Gracias -contesté yo con una sonrisa porque, a pesar de las pocas ganas de conversación, en mi casa me enseñaron a ser educada.
- ¿Es el pack del Aldi?

Aquí ya cambié mi rostro de "no me hables por el amor de Dior" por el de "mis sentidos arácnidos se han activado: ¿me estás diciendo que en el súper del pueblo de al lado venden lanas?". Y sí, acabé entablando conversación con la señora.

Resulta que, efectivamente, no hace ni un mes que en el pueblo de al lado han abierto un supermercado llamado Aldi del que yo oí hablar por primera vez cuando vi el cartel en todo su esplendor días antes de su apertura.

Como buena señora de mi casa que soy, tenía intención de pasarme a cotillear un día por aquello de comparar precios y blablabla, pero esta nueva información, la de los packs de lanas, hizo que la excursión se acelerara en el tiempo. Aquí he dejado claras mis prioridades en la vida: urge más saber si hay lana en el súper que el comprobar si se pueden ahorrar unos euros en la compra mensual.

Lo cierto es que no iba con demasiadas esperanzas porque pensé que seguramente lo que allí encontrara sería acrílico, pero qué grata fue mi sorpresa cuando vi esto:



Y especialmente esto:



Perdonad por la calidad de las fotos, están hechas de estrangis con el móvil. Supongo que no hay nada de malo en fotografiar productos de un supermercado, pero yo soy muy pava y me sentí como si estuviera haciendo la cosa más ilegal del mundo.

Básicamente lo que venden allí son tres tipos de packs en varios colores cada uno, todos con 200 gramos de material: uno con lana virgen para fieltrar (dicen que da para un par de pantuflas y un bolso), otro con lanas de colores (casi todo acrílico) para hacer gorritos y otro con lana de calcetines (dos ovillos de 50 gramos de colores y otros dos en sólido) y sí, con la composición ideal de calcetines (75% lana, 25% nylon). También vienen las instrucciones y las agujas necesarias

Muy tentada estuve de llevarme uno de estos últimos packs, especialmente el morado y azulado (vaya, ¿por qué precisamente ése?, yo me pregunto...) pero al final superé la tentación. habría sido comprar por comprar, y con la cantidad enfermiza de lana que ya tengo en casa, pues tampoco hace falta engordar el stash así por las buenas.

No pude tocar los ovillos, pero salta a la vista por el precio y por cómo lucen dentro de la bolsa que no puedes esperarte una gran calidad. No obstante no puedo decirlo con total seguridad, puesto que no lo he comprobado. Por eso y por mi espíritu curioso no descarto volver a por uno de ellos, aunque sólo sea para matar el gusanito.

Sea como sea, esto es un paso más hacia un sueño hecho realidad: como en Islandia u otros países del norte, imaginad un mundo donde vas a hacer la compra y encuentras la sección de lanas al lado de las conservas. Así, como el que no quiere la cosa, en el carrito una latita de mejillones, unos huevos, un paquete de macarrones y un par de ovillos para hacer un gorro.

Pronto, compañeras, pronto...

viernes, 7 de noviembre de 2014

Operación "Acabemos con los restos"

Este otoño ha hecho ya 7 años desde que decidí aprender a tejer. O lo que es lo mismo: 7 años acumulando lanas y restos de lanas.

Respecto a esto último (los restos) he tenido tres cosas muy claras desde el momento en que se me juntaron cuatro o cinco pelotillas:

1. Aquí no se tira nada y todo se aprovecha.

2. Con los restos haré básicamente mantas u otros proyectos un poco grandes. Los patucos y posa-vasos están bien sólo si tienes poca cosa.

3. No empezaré ningún gran proyecto, sea cual sea, hasta que tenga restos suficientes como para poder empezar algo con cara y ojos y no pasarme eones acumulando restos para completarlo.

Pues bien, los años fueron pasando, las cajas de restos se iban llenando y las ideas yendo y viniendo. Algunas de ellas las tengo muy claras desde hace mucho, mucho, mucho tiempo, otras todavía están madurando y otras han sido fruto de la improvisación.

Lo primero que empecé a hacer con los restos fue una manta que es un granny square gigante. Para ella estoy usando todo lo que tengo de grosor desde DK hasta bulky y no tiene ningún misterio: ganchillear un granny square infinito, cambiando la lana en cuanto se termina uniéndola a la siguiente con un nudo invisible (sin importar si está en el inicio o no de la vuelta) y seguir así ad aeternum hasta que me parezca del tamaño adecuado.

La comencé en abril del 2013 y por aquél entonces nació así:



Ahora ya está tal que así:




Es bastante grande, pero no lo suficiente, todavía le quedan mínimo uno o dos palmos. Estoy quemando muchísimos restos con ella, encantada de la vida me hallo.

Un proyecto que tenía muy claro que quería hacer eran lo que se conoce popularmente como Montser Socks. El nombre se debe a que el efecto que haces al usar todo tipo de coloridos de restos de lana de calcetines es bastante monstruoso (pero a la mar original y divertido).

No obstante, al contrario que con el granny gigante con el que voy tirando y punto, con los calcetines monstruosos sigo un patrón pre-definido que me he inventado. Para empezar, no uso ninguna lana con efecto "auto-rayas" (efecto jacquard sí). Teniendo en cuenta que cada color son 4 vueltas:

- Color A
- Color B
- Color C
- Color B
- Color C
- Color D
- Color F
- Color D
- Color F

Y así hasta que me harte, mismamente.



Con esta idea en la cabeza durante años, finalmente decidí empezarlos hace unas semanas en un impulso. Y tal cual los empecé así se quedaron, porque este otoño apremian otras cosas. No obstante, lo que pude tejer me resultó absurdamente divertido: hice una selección de los colores que iba a usar, los metí todos en una bolsa negra de proyectos e iba sacando las lanas a azar, dejando que fuera el destino quien decidiera las combinaciones.

Con lanas de calcetines y de tamaño similar estoy haciendo otra manta de ganchillo. Ésta es más currada, eso sí. Usando sólo tonos sólidos o semi-sólidos, tejo cuatro grannys de cada color (dos si son lilas, porque tengo muchos restos lilas) con la idea de que, al unirlos, salga algo aleatorio y multicolor. No tengo prisa, calculo que necesito unos 340 cuadrados para el tamaño que quiero y llevo unos 50, así que auguro que tardaré bastante en acabarla.

Además, hace poco decidí que las lanas de ese grosor las destinaría primero a los monster socks, así que puedo decir que es una manta de restos de los restos y de los restos que no quiero para calcetines.

La comencé este verano en una feliz estancia en un pueblo semi-abandonado de Huesca...



Y así está ahora la cajita con los tesoros:



Y con lo que me sobre de los calcetines y de la manta de grannys, haré otra manta que todavía no he decidido cómo será. Me la imagino rectanular en zig-zag y sin patron de colores alguno, para poder acabar con todo definitivamente, y seguramente será a ganchillo también. Lo que no he decidido es el tamaño, pero en cuanto lo decida no tardaré en comenzarla, estoy segura. De momento ya tengo apartados los restos que no me sirven ni para grannys ni para calcetines monstruosos:



Con todo esto tengo apañados casi todas las sobras excepto las de grosor tipo lace. Si no se me ocurre otra cosa mejor, lo que seguramente haga será doblarlas y usarlas para la manta de restos de restos de restos (la que no está empezada aún).

Pues ea, tres mantas y unos calcetines. Casi ná. Mucha fe y poco tiempo es lo que yo tengo, pero iré haciendo. Y si, mientras tanto, salen pequeños proyectos con los que emplear las sobras, ¡bienvenidos sean!