lunes, 22 de junio de 2015

Pelele de verano

Hace algún tiempo, Silvia de Tejelandia publicó en su blog el patrón creado por ella misma de un pelele para su recién estrenada sobrina. Por supuesto, me enamoré al instante y así se lo dije en un comentario.

Y Silvia, sin conocerme de nada, sólo apenas de varios comentarios cruzados en nuestros respectivos blogs, me mandó desinteresadamente el patrón por si quería tejerlo. ¡Y vaya si quise! ¡Qué maja esta Silvia!

Creo que no tardé ni dos días en empezarlo, fue un flechazo, una de esas cosas que no pueden esperar. Para mi versión decidí usar el algodón de DMC, Natura Just Cotton, con el que tuve de sobra con dos madejas para la talla de tres meses.

Se teje rapidísimo y qué decir que no veáis, queda precioso:

los botones son de Creativa, of course

Creo que el toque definitivo se lo da el elástico del pantaloncito. Yo nunca jamás en la vida había puesto un elástico, ni a nada tejido por mí ni a nada de nada, y le tenía un poco de miedo a este asunto, pero realmente es muy sencillo.

Todo el mundo que lo ve queda prendado de este pelele, y es que Silvia es un pedazo de artista.

Estoy desando vérselo puesto a mi vikingo, que naciendo en agosto pocas prendas de punto le puedo tejer para los primeros meses. Oh, ¡Cómo se agradecen estos patrones!

Si os ha gustado, podéis adquirirlo para tejerlo vosotras mismas aquí (y de paso le echáis un vistazo a sus otras creaciones).

Y aquí la ficha en ravelry de la tejidura en cuestión.

lunes, 15 de junio de 2015

Robo-saco

En mi último cumpleaños Marga me hizo un regalo muy original: un curso de un día para coser un saquito de bebé.

Al principio yo no las tenía todas de ninguna manera, ya que de costura sé más bien poco o nada, pero el curso prometía que era para principiantes, así que practiqué un poco la tarde anterior (hacía casi un año que no tocaba la máquina) y pelillos a la mar.

Fue en el taller de Costuretas en el barrio de Gràcia. Como ya he dicho, yo no sabía cómo iba a acabar aquello, pero pasé una mañana estupenda. Las compañeras de taller fueron muy majas, el rincón era estupendo, nos dieron el desayuno y la profe, Irune, era increíble. Especialmente ella, pero también las demás personas, me ayudaron mucho para no salir de allí con una ñapa, aunque también descubrí que con las partes más sencillas me apañé sola bastante bien.

Salí de allí con un bonito saco para mi vikingo y orgullosísima, con el pecho más hinchado que un palomo:



En cuanto a la tela, me da que es un poco estridente, pero al papi le gustan los robots y la elegí pensando en él.

No es perfecto, tiene algunos fallos en la zona de los cierres, pero jamás en la vida creí que podría hacer algo así, ergo me doy con un canto en los dientes. Y lo que es más importante: mi autoestima con la máquina subió como la espuma y me motivé un montón para ir haciendo más cositas en casa.


Recomiendo el curso al 100%, ¡gracias Marga por regalármelo!

lunes, 8 de junio de 2015

Chaqueta de elfo para Roc

Parece mentira cómo pasa el tiempo. Hace un año o así nos enterábamos de que el bebé que tenía Laia en su pancita era un niño, y hoy ya tiene 7 meses y está hecho todo un bombón. ¿Dónde hay que firmar para que el mío salga la mitad de guapo?

Por supuesto, desde el primer momento en que nos anunció su embarazo yo empecé a pensar en qué podría tejer para el nuevo retoño. Se me ocurrieron bastantes ideas, aunque al final me decidí por hacer la versión infantil de esta chaqueta que tengo yo, puesto que sé que a Laia le gusta mucho.


la aplicación de delate es en realidad un bolsillito
 En un principio me mosqueé un poco porque la talla más pequeña que había en el patrón era la de dos años y no voy a negar que me gustan las cosas mini. Sin embargo, todos sabemos que la ropita mini de bebé no suele durar mucho tiempo, así que quizás es más práctico regalar algo para cuando el niño sea un poco más mayor y lo pueda usar más.



La chaqueta se me encalló bastante, la verdad. La empecé con muchas ganas pero también pasaba semanas e incluso meses sin tocarla. Nació el niño y yo sin terminarla, de hecho no la pude entregar hasta que no tuvo 5 meses. Al final me vino de perlas el haber elegido la talla de dos años, o quizás fue precisamente eso lo que me hizo relajarme, no lo sé.




Es una chaqueta muy divertida, no sé si práctica, pero si te va el estilo hippie-elfo-informal seguramente te llamará la atención. A mí me entraron ganas de hacer una para mi vikingo, pero se me quitaron durante las horas que pasé rematando la gran cantidad de hilos sueltos que quedan al final. Pero en fin, nunca se sabe, siempre hay tiempo para hacerla… o no.


Detalles, aquí.

lunes, 1 de junio de 2015

A happy hippy baby

Hoy sí que os enseño lo primero que empecé a tejer para el vikingo.

En realidad, primero compré la lana y luego tomé la decisión de tejer esta chaqueta. Se trata de una Koigu KPPM que compré a mitad de precio en Bruselas, tal y como os comenté aquí, cuando apenas hacía 4 días que me había enterado de que estaba embarazada.

En un principio no quise tejer nada hasta haber pasado el primer trimestre, pero de repente un día me apeteció empezar algo para el bebé. La lana me pareció perfecta, totalmente colorida y unisex. El mismo día que empecé a tejerla (¡la misma hora!) el costillo y yo nos pusimos por fin de acuerdo con el nombre que le íbamos a poner si venía niño y esa noche soñé que el bebé era un niño, que se llamaba como habíamos decidido y que llevaba la chaqueta puesta.



Las dos primeras partes de la profecía se han cumplido, es un machote y se llamará como ese día pensamos. La tercera, la de que se ponía la chaqueta, ya veremos si se cumple. La verdad es que la veo muy chiquita para un bebé de agosto (que encima viene grande, que Dios me coja confesada), pero siempre está el comodín de “por si una noche salimos y refresca”.




Poco más hay que decir de ella. Tardé en terminarla aunque el patrón es sencillo pero hay que vigilar ya que tiende mucho a enroscarse por sí mismo. Se arregla con el bloqueo, pero todos sabemos que no es definitivo. Los botones son de mi alijo personal de las ferias Creativa y los remates están hechos con los restos de los calcetines que tejí este año en Swapetines.


Detalles, aquí.

lunes, 25 de mayo de 2015

You have met a terrible fate, haven't you?

A finales del mes de marzo mi chico y yo cumplimos 12 añazos como pareja, ahí es nada.

Normalmente solemos celebrarlo con una pequeña escapadita, pero este año nos pilló de pleno la mudanza y otras circunstancias que hacían que lo de siempre no fuera posible. Pero yo no quería dejar pasar la fecha sin más, así que decidí regalarle algo hecho por mí.

Como ya le hice un buen ajuar tejeril para su cumpleaños (ver aquí y aquí) no quería repetirme, así que opté por alguna frikada a punto de cruz, ideal para mi fan de Zelda favorito:

como siempre, publicando fotos con los acabados por terminar, ehem...

Es sencillo, pero de alguna manera significativo, ya que decorará las paredes de su flamante habitación de juegos, en la nueva vida que empezamos juntos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Un Arco Iris para Eva

No sé si lo he comentado alguna vez, pero tengo algunos problemas en la espalda. No es nada muy grave pero sí molesto, la verdad, puesto que la mayoría de los días de mi vida tengo que convivir con el dolor y ahora con el embarazo qué os voy a contar.

Normalmente, para el día a día, suelo tomarme un ibuprofeno y arreando, cosa que ya obviamente no puedo hacer. A veces no funcionaba. A veces me paso días en la cama con mucho dolor. Una vez me clavé tanto, tanto, tanto, que me pasaron dos de las cosas más increíbles de mi vida en menos de 12 horas:

1. Se me retiró la regla de golpe. Y no voy a ser específica, pero mis reglas son de las de agárrate y no te menees (lo siento sensibles, la vida es así).

2. (más increíble todavía) Me cedieron el asiento en el metro.

A parte de medicarme, agonizar y esperar en la cama, he probado varias cosas que me ayuden a mejorar: quiroprácticos, fisios, rehabilitación, movimiento regenerador, masajes, natación y blablabla. Mil cosas. Algunas han sido inútiles y otras me han ayudado, pero tengo que decir que mi vida cambió cuando descubrí el yoga. 

Realmente no hace mucho que lo practico, sólo desde octubre, pero puedo decir que realmente lo he notado y no sólo en mi dolor espalda. Para una persona tan histérica como yo ha sido una revelación, aunque me cueste relajarme y respirar todavía. Pero voy mejorando y realmente la semana que no puedo ir a clase mi cuerpo lo echa en falta.

Y a lo mejor os preguntáis ¿a qué viene todo esto? Bueno, pues viene por mi profe, Eva, una de las mujeres más encantadoras que he tenido el placer de conocer últimamente. Por motivos evidentes, ella fue una de las primeras personas a las que comuniqué mi embarazo y casi desde el primer día me hizo un gran ofrecimiento: clases particulares en su casa.

Por el mismo precio que estoy pagando por ir a clase semanalmente con un grupo de gente y sin aportar un céntimo más (creedme, es poquísimo), ella me reserva una hora de su vida cada semana, me abre las puertas de su casa (por cierto, a medio minuto a pie de la mía, ventajas de vivir en un pueblo pequeño) y me hace una clase 100% personalizada y sólo para mí. Además puedo combinarlo con las clases de grupo y siempre está pendiente de mí.

Y qué queréis que os diga, a mí me parece un detalle muy importante tal y como está el mundo hoy en día. Y como ella no acepta que le pague nada extra, bien tenía que hacerle un detalle para agradecérselo, ¿no? Por supuesto, ¡UNOS CALCETINES!



Sí, son sencillísimos, lisos sin nada más, pero me encanta cómo han quedado y creo que el color casa totalmente con su personalidad. Estoy muy contenta con ellos y además los tejí con mucho gusto... con dobles puntas, por cierto!



Detalles, aquí.


lunes, 11 de mayo de 2015

Primeras tejimentas para el vikingo

Antes de quedarme embarazada siempre pensé que en cuanto supiera la noticia no podría esperar para empezar a tejer cosas para el nuevo bebé. No obstante, a la hora de la verdad, la realidad fue muy diferente. Entre los miedos y el cansancio extremo no fue hasta la semana 8 o así cuando me animé a empezar algo. Y fue por un impulso, la verdad, porque en realidad seguía con muchos miedos y una energía bajo cero, así que lo poco que tejía iba lento.

Lo primero que empecé no os lo voy a enseñar hoy, pero sí un par de accesorios que me dio por hacer en unos días en que no me encontraba bien y estaba muy rayada. Tejerlos fue como una sanación mental para mí, como un mantra que me repetía a mí misma, "todo irá bien". No son nada del otro mundo, necesitaba algo de satisfacción muy rápida.

Un gorrito hecho con restos de Drops Alpaca de estos mitones. El patrón es el Little Scallops y la idea es ponérselo para noviembre o así. Naciendo en agosto poco gorro de recién nacido va a llevar el niño (y poca manta, poco jersey... ais, qué trauma tejeril).



El segundo accesorio es una bufanda a punto bobo muyyyyyyyy sencilla, hecha con una lana que me regalaron en un intercambio y con la cuál no sabía que hacer. Ni idea de cuándo le podré poner una bufanda ni si se va a dejar ponerla, pero ahí está, hecha con cariño por mamá (dios, qué raro se me hace decir esto). Por cierto, me sobró lana como para hacer otra bufanda igual o más grande, pero creo que la emplearé en la manta de granny gigante.



Detalles aquí y aquí.

viernes, 8 de mayo de 2015

Nunca desprecies las prendas tejidas que te salgan mal

Hace años tejí una jersey que me gustó mucho pero que nunca tuve la oportunidad de estrenar porque me había quedado enorme, verdaderamente enorme.

Os hablé de él aquí y aquí.

He tejido varias cosas que nunca me he puesto porque no me han quedado bien, pero ha dado la casualidad que este invierno desterré el pobre Idlewood del fondo del armario porque me salió un buen panzón enseguida, y mira tú por dónde, me vino de perlas el jerseicito.

Buena parte de mis jerséis (y pantalones) me quedaron muy apretados desde el principio del embarazo y fue genial poder usar este, primero para disimular barriguita cuando no quería dar la noticia aún y luego para estar cómoda y ahorrarme pasta en la carísima y casi inútil ropa premamá.

Foto de hace un mes


Ahora ya con el buen tiempo lo he vuelto a guardar pero oye, que nunca hubiera dicho que lo amortizaría de esta manera.


Para que luego digan que hay que tirar lo que no se usa (¡apología al Síndrome de Diógenes inside!

viernes, 1 de mayo de 2015

Viernes de Swapetines 2015 (y VI)

Con esta entrada y muy, muy tarde este año, os enseño los Swapetines que tejí y doy por finalizada la edición de este año.

Normalmente a la que se da el pistoletazo de salida para apuntarme no me lo pienso dos veces, pero esta vez sí lo hice, ya que las circunstancias de este año eran especiales y diferentes. Como creo que ya os he dicho, el embarazo me agotó terriblemente durante el primer trimestre y, además, estuvimos de mudanza durante el mes de marzo. No sabía si me iba a dar tiempo de poder estar a la altura, pero al final pudieron más las ganas que todo lo demás. Sí, un poquito de irresponsabilidad por mi parte.

Mi sorprendida ha sido Sagrapop y un año más me sentí enormemente agradecida de la “víctima” que me había tocado. En primer lugar, porque ella pidió unos calcetines cortos de caña (y no lo voy a negar, tan de culo como iba me venía de perlas esa preferencia), en segundo lugar porque tenemos gustos parecidos (y eso facilita mucho las coses también) y en tercer lugar y más importante, porque aunque no la conozco personalmente he tenido bastante trato con ella y me parece un encanto de persona. Que te toque sorprender a alguien así en un intercambio es un chute de adrenalina.

Como no quería que me pillara el toro, el mismo día que recibí sus datos ya tenía decidido el patrón, la lana y hasta un plan B por si las moscas, y me puse a trabajar. Iba bastante bien de tiempo y el diseño me gustaba (Hearts and Flowers) peeeeeero cuando ya había superado el talón del primer calcetín me di cuenta de que era ridículamente enorme y que no podía mandarle eso a Sagra. Las opciones eran deshacer por completo y volver a empezar previo quebradero de cabeza para hacer coincidir trenzas con dibujos (cosa difícil) o ir a por el plan B, algo más sencillo pero también seguro.

Finalmente, me decidí por el plan B. Como ya he dicho, los calcetines eran bastante más sencillos que los primeros, y para compensar parte de eso elegí una preciosa lana que tenía reservada para algo muy especial.





El patrón es un híbrido de dos: el calado central es de los Daphne, y las trenzas de los laterales son de los Paper Moon, aunque las modifiqué un pelín para que fueran simétricas.

El resultado final no es que me entusiasme, creo que no se ve muy bien el calado. Si hubiera tenido tiempo hubiera hecho otra cosa, un plan C totalmente distinto, pero la mudanza me dejó sin tiempo y, de hecho, tuve que mandar el paquete por correo urgente porque se me pasó el plazo de envío por un par de días (gracias también a la Semana Santa). 




Cada año me queda la sensación de que podría haber hecho más, pero esta vez me ha quedado peor sabor que nunca en ese sentido. Ya me he disculpado con Sagra por ello y desde luego que a pesar de las prisas intenté que todo lo que mandé en el paquete (calcetines, agujas, patrones, lanas, bombones...) desprendiera el verdadero cariño con el que lo preparé. Ya lo sabéis, hay que pensárselo bien antes de apuntarse a nada.

No sé cómo andaré de tiempo el año que viene con el vikingo ya vikingueando por aquí, pero desde luego no me gustaría faltar a la próxima edición. A pesar de que este post haya sonado un poco catastrófico, me siento muy feliz y afortunada tanto por haber preparado algo para alguien a quien aprecio, como por haber recibido algo de alguien a quien también aprecio.

Gracias Sagra por tu comprensión, a Jen por su súper regalo y a Pilar por la santa paciencia y el tiempo dedicado a que todo fluya. ¡Espero que nos podamos ver en el 2016!


Detalles, aquí.

lunes, 27 de abril de 2015

Stash 2015

Habitualmente, cada inicio de año me gusta vaciar el armario de las lanas para limpiarlo por dentro y aprovecho para hacer recuento del alijo, ordenarlo, fotografiarlo y, si tengo valor y poca vergüenza, enseñarlo por aquí.

Este año yo sabía que tenía que mudarme sí o sí (aunque en enero aún no sabíamos dónde), así que decidí que ya haría el recuento aprovechando el traslado.

Bueno, pues esta es la foto de mi stash actualmente:


No decrece ni queriendo, quizás algunos ovillos menos que en 2014, pero no desisto en mi empeño.

Además esta vez quiero enseñaros una foto del armario donde tengo todos estos tesoros guardados:


Las lanas están ordenadas de arriba abajo de más finas a más gruesas. La cesta del penúltimo estante contiene las que he hilado a mano y debajo de todo está la selva indomable de las fibras, de las cuales no llevo control en absoluto.

Nos hemos mudado a una casa vieja y enorme en comparación con el anterior pisito, con todas las ventajas e inconvenientes que ello supone. Una de ellas (ventajas) es que tiene espacio suficiente como para que todos los miembros de esta familia, presentes y futuros, tengan su propia habitación. Es decir, que POR FIN tengo un espacio para mí sola, para mis lanas, mis cuadernos, mi máquina de coser… mi todo. Una habitación de labores solamente mía.


Hacía años que anhelaba algo así y estoy deseando acabar de montarla para enseñarla, no es muy grande, pero lo suficiente para hacerme feliz. Lástima que para cuando la tenga lista el vikingo estará casi al caer y poco tiempo tendré después para disfrutarla… ¡pero sigue siendo mía!