martes, 10 de febrero de 2015

Yo subí unas agujas de punto en un avión (y viví para contarlo)

Seguramente en nuestra vida de tejedoras tarde o temprano tengamos que coger un avión. Y probablemente, cuando esto suceda, también nos hagamos la pregunta del millón: ¿puedo subir las agujas de punto a bordo?

¡Cuántas veces habré leído esta pregunta en un foro de internet! ¡Y cuantas veces me habré hecho yo misma esa pregunta!

Pues hoy quiero hablaros de eso, de mis experiencias, de mis opiniones y de mis averiguaciones. No, esto no es un artículo meticuloso de una revista especializada, pero quizás resuelvo alguna que otra duda.

Lo primero de todo, yo hasta hace relativamente poco no me atreví a subir unas agujas en un avión. Me daba miedo que me las quitaran, pero sobre todo me daba pereza pensar cómo iba a burlar los controles del aeropuerto, así que directamente ni lo intentaba. Un buen libro o una revista y a correr. Si hasta viajé tropocientas horas a Japón sin hacer una puntada. Claro que, en aquella época, yo desconocía los placeres y ventajas de las agujas circulares, así que metí las Pony de toda la vida en la mochila roñosa que facturé y llegaron dobladas, jeje. ¡Qué tiempos!

En fin, a lo que iba, que me pierdo.

La primera vez que reuní el valor necesario para desafiar los controles del aeropuerto fue en marzo del 2013, cuando viajé a Praga. Me había informado muy bien de la mejor manera de hacerlo, y así procedí:

- Desmonté las Knit Pro de la labor que estaba tejiendo (los inicios de un Ishbel) y puse a los cables los taponcitos correspondientes para que no se me escaparan los puntos.
- Guardé las puntas de las agujas en un estuche lleno de bolis.
- Metí el estuche y la bolsa de la labor en el equipaje de mano.
- Puse cara de "esto no va conmigo" en el control del aeropuerto.

Y sí, ¡bingo! Funcionó. Me sentí una superheroína, una rebelde de la sociedad, una desafiadora de la norma establecida... total, ¿para qué? Pues para que me metieran en el asiento del medio de un avión low cost y estar tan apretada que las dos únicas dos vueltas que tejí fueron sólo por desdén. Porque madre, ¡qué incomodidad!

Aún así me seguí sintiendo satisfecha de mi proeza, y ahí va el documento gráfico que lo demuestra:


Para el viaje de vuelta decidí que no valían la pena los nervios pasados en el control del aeropuerto y todo el Mcgyverismo montado para disimular, total, para no poder tejer nada, así que ni lo intenté. Y lo mismo pensé en el viaje de ida y vuelta a Londres que hice ese verano.

La siguiente vez que cogí un avión fue este último septiembre, nuevamente para viajar a Londres. Decidí que quería volver a intentar subir mis agujas, pero esta vez fui un poco más rebelde. Llevaba unos calcetines a medias (estos, en concreto) y no desmonté las agujas (no se puede) ni nada por el estilo. Las dejé puestas y pasé una lifeline entre los puntos. Lo hice así tanto en el aeropuerto de ida (Barcelona, El Prat) como en el de vuelta (Londres, Gatwick) y en ambas ocasiones triunfé como la  Coca-Cola.

No tengo documentos gráficos de la hazaña pero sí quiero enseñaros una foto dentro del avión del viaje de vuelta. No habíamos comprado los asientos (otra trampa saca-cuartos de las compañías aéreas), pero nos presentamos prontito a hacer el check-in y pudimos elegir con una máquina los asientos. Y cuál fue nuestra mayor sorpresa al darnos cuenta que podíamos escoger los asientos en primera fila, con mucho más espacio y que normalmente tienen un plus de precio, totalmente gratis. ¡Eso sí fue un triunfo! ¡Toma comodidad!



Y, finalmente, para un viajecillo exprés a Bruselas este diciembre lo volví a hacer. Ya ni lifelines ni nada, qué pereza de todo. Agujas montadas en la labor y arreando. Ningún problema en ninguno de los dos aeropuertos.

Y aquí la foto de mí misma tejiendo los calcetines de aquél momento, que por cierto el patrón se llama (como no podía ser de otro modo) "Socks on a Plane".



Después de estas tres experiencias, se me ha quitado casi por completo el miedo y respeto a subir las agujas en el avión. Entiendo a la gente que desmonta la labor para disimular un poquito, pero creo que no siempre es necesario.

Eso sí, creo que es importante tener muy en cuenta que nunca hay que fiarse al 100% de que te las vayan a dejar pasar. Y no depende de la compañía aérea, ellos no están en el control del aeropuerto. Como mucho te mandarían guardarlas una vez dentro del avión, aunque no conozco ningún caso.

Dependerá del aeropuerto y, sobre todo, dependerá de la persona que está en el control, de su integridad y de si ha desayunado o no un buen bol de All-Bran.

En el caso de que te toque uno de estos, quizás entonces sí que agradecerás haber puesto una lifeline o "salvado" de alguna manera los puntos vivos de las agujas que te acaban de quitar. Hay gente que recomienda llevar un sobre pre-franqueado para poder mandar de vuelta tus agujas a casa en el caso de que no te las dejen subir, y así no se las quedan allí. Y sea como sea no vale la pena discutir, si no te dejan, no te dejan. Lleva siempre un plan B, por si las moscas.En cualquier caso, creo que nunca hay que olvidar llevar en la maleta facturada unas agujas del mismo tamaño, por si acaso.

Ah, todo lo que yo os cuento es basado en mi experiencia con agujas circulares, no lo he probado con las de doble punta y creo que con las rectas ya casi ni me atrevo a soñar que me dejen pasar. Y lo que yo tampoco recomendaría sería el intentar subir unas agujas de metal, aunque yo me he sentido tentada de hacerlo, sólo para ver si colaba. Para ir seguros es mejor optar por la madera o el plástico y mejor aún si no les tienes mucho cariño. Yo he visto en su blog a Yarn Harlot tejiendo en el avión con sus carísimas Signature de acero. Vaya par de ovarios, sí señor. Yo no me atrevo a eso ni en un millón de años.

Os dejo algunos artículos encontrados por internet por si os apetece leer más y mejor sobre el tema:

- Truco curioso publicado en IFIL
- Regulaciones de la TSA
- Los trucos y experiencias de Ángela de La Maison Bisoux
- Completísimo artículo de Pilar en About.com
- Consejos de Gabriela
- Una de las muchas charlas sobre el tema en Ravelry, con experiencias de varias tejedoras en castellano.

Como veis, sobre todo si habéis leído el último enlace, no hay que tener tanto miedo y respeto al asunto. A mí me costó dar el paso y ahora me doy cuenta de que no era para tanto. Sencillamente hay que tener en cuenta algunas cosillas por si saliera mal, pero ya está. Nadie se va a a acordar de tu cara cuando vuelvas al aeropuerto ni te pondrán en la lista de "Los más buscados".

¡Ánimos y a subir esas fotos tejiendo en el avión!

11 comentarios:

  1. Les de metall són les que donen més problemes, pel que he llegit, però com bé dius al final depèn de qui et trobis al control de seguretat. Ara ja saps, seient de finestra o de passadís, que almenys no aniràs tan apretada ;-)

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  2. Yo jamás he tenido un problema en el aeropuerto al intentar subir unas agujas, de punto y de ganchillo, al avión (en vuelos dentro de la UE, que es mi experiencia). La UE no especifica las agujas de punto como elemento prohibido (lo cual no implica que estén permitidas sí o sí, así que en general creo que basta con aplicar un poco el sentido común, no subir agujas que parezcan sables y evitar las metálicas, no sea que les parezcan peligrosas al encargado de seguridad.



    Lo que sí me pidieron una vez fue que dejase de tejer durante el despegue y el aterrizaje, lo que resultó en una lesión leve en la mano de mi acompañante, porque los despegues me dan mucho miedito :(

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  3. Buenísimo el post. No me he visto nunca en la situación porque para viajar prefiero llevarme un libro, pero me ha encantado leer tus aventuras y los trucos a los que remites.

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  4. Llevas circulares de madera, ¿y las circulares de metal?...

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    1. Con esas no me he atrevido a subir, pero quizás algún día lo haga para ver qué pasa...

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  5. Una sola vez subí con agujas de tejer al avión, era un vuelo intercontinental y no tuve problemas, claro que también eran unas knit pro de madera, las tenía con su labor correspondiente en una bolsa plástica dentro del equipaje de mano y no tuve problemas ni a las ida (Holanda hacia Argentina) ni a la vuelta.
    Tampoco tejí nada porque era incomodo y por suerte pude dormir :)

    Saludos


    Gaby

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  6. Jo, pues yo me encuentro en el lado de las que sí que han tenido problemas y que van con miedo a la hora de pasar el control de seguridad. A la ida de un viaje a Lisboa, en el propio avión me llamó la atención la azafata y me dijo que no debería haber podido pasar eso (unas agujas circulares de madera, mis queridas hiyahiya, de 8mm y con labor montada) por el control de seguridad. Me dejó seguir tejiendo porque le puse cara de pena...

    A la vuelta, desde Lisboa, al pasar por los rayos x, las vieron al vuelo. La de seguridad se lanzó como una bala a verlas, empezó a tocar la punta para ver si era afilada mientras yo le rogaba que por favor por favor por favor no me las quitara. Me dejó pasarlas, haciéndome el favor y con la promesa (que hice con los dedos cruzados) de facturarlas la siguiente vez.

    Lo que sí pasé sin problemas fueron unas agujas de 2.5mm y 20 cm de largo con un calcetín a medias. De metal. De eso sí que no se coscaron...

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  7. Qué bueno el artículo!! creía que era la única loca que pensaba tejer en el avión...en mi caso me quedé con las ganas de llevarme el ganchillo a Ny, mira...mi mayor ilusión era tejer en Central Park...pero me faltó valor y me conformé con llevarme mi amigurumi del monstruo de las galletas para fotografiarlo por allí. Viva nuestra enfermedad compartida :D

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  8. Yo me hago un moño con ellas :D pues los palitos que uso para moños nunca causaron problemas. En la mayoría de los casos como son vuelos cortos ni me molesto.

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  9. Bon post. En el meu últim viatge en avió vaig estar preguntant als encarregats de facturació i em van dir que no es pot pujar cap objecte punxant metàl·lic més llarg de 5cm, em van dir que si era fusta no passa res, bé es poden pujar llapissos, oi? Per tant els ganxets de la Clover tb es poden pujar. Això va ser un viatge a Mallorca.

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  10. jo vaig ser tan tonta de preguntar i la noia que facturava em va dir que les guardes a la maleta perquè hi havia moltes possibilitats que a control d´equipatges se me les quedessin i no ho he tornat a provar, això que eren circulars i de fusta.
    Doncs ho hauré de tornar a provar.

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