Pero es lo que hay.
Mira que habré hecho estas bolsas muchas veces, pero no hay manera de que me quede ninguna bien, bien, como tienen que quedar. Es más, cada vez me quedan menos bien.
Fueron el regalo para mi familia el día del tió, que desde hace años me viene gustando hacer algo a mano para la ocasión. Tienen un fallo garrafal por lo mismo que me pasa siempre. Pa qué vas a mirar el patrón, Mari Puri, si ya lo has cosido mil veces? Y zasca. Por suerte el fallo más gordo se ve por dentro, así que en la foto ha quedado disimulado... aunque una de ellas tiene otro fallo gordísimo que he intentado disimular en la foto (que no en la realidad, lo cual dice mucho de mí). A ver si adivináis cuál!
Bueno, lo importante es que gustaron y tal. Estas bolsas de tela siempre van bien para lo que sea, no? Yo me queé con las ganas de coserme alguna para mí, pero ya llegará la ocasión, acabé un poco saturada.
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lunes, 15 de enero de 2018
lunes, 12 de diciembre de 2016
Tejiendo en diciembre
No sé cómo me lo monto, pero cada año cuando llega diciembre se me enciende el piloto de la prisa y me vuelvo medio loca haciendo listas de todo lo que tengo/debo/quiero terminar antes de que finalice el mes. Además, en mi caso, siempre creo que soy muy realista y muy bien organizada y, al final, a medida que pasan los días acabo tachando cosas (no por acabarlas, sino porque veo que no llego) y reduciéndolo todo a lo indispensable. Y ni así.
¿Soy la única a la que le pasa?
Hoy por hoy, a estas alturas, ya llevo días con la lista ajustada al mínimo, a lo que debe terminarse sí o sí. Y estoy siendo muy realista, sólo me han quedado dos proyectos pendientes (eran tres pero uno ya lo he acabado, ¡sí!), el problema es que deben estar listos muy preferiblemente antes del 23 de diciembre (luego cuento por qué). En otras palabras, que me quedan 10 días.
Veamos lo que hay.
Para empezar, tengo el jersey que mi hijo va a estrenar en la cena de Nochebuena para hacer cagar al Tió. Cuando estaba embarazada me propuse que le tejería un jersey con este propósito hasta que me mandara al pedo por pesada, por eso mismo este jersey debe terminarse el 22 para que dé tiempo a lavarlo y secarlo y estrenarlo el 24. El año pasado lució este precioso Peysu, que ya estaba listo en julio. Este año, me ha pillado el toro pero bien. Al ritmo que voy, tengo que empezar el jersey navideño de 2017 el 1 de enero.
Hubiera sido ideal poder estrenar el lopapeysa que le hice para las ravellenics de este año, pero como sabéis me quedó pequeño y ya se lo he puesto para intentar que lo luzca un poco. Por cierto, la última vez también estrenó modelito el día de reyes, pero no me veo capaz de tanto.
El modelo que estoy haciendo es el Anders, el patrón que me regaló Issabela el año pasado para el intercambio de Navidad (este año no he participado y lo echo de menos). Es precioso y muy satisfactorio de hacer, lo estoy pasando genial con él.
En la foto también se puede ver una parte de un copito de nieve que he estado ganchilleando para decorar la clase del vikingo con motivos navideños. Porque podría haber ido al chino a comprar unas guirnaldas, pero si no me lío no soy feliz.
Lo segundo que debo terminar son los Winterfell, los calcetines misteriosos de Sock Knitters Anonymous de noviembre.
Ehem, ehem, la idea era terminarlos a fecha y hacer religiosamente una pista cada semana (sí, claaaaaaaaro), pero me ha resultado imposible. De todas maneras, están mucho más avanzados de lo que veis en la foto, que sólo muestra la pista nº1.
La gracia es que estén terminados este mes para poder entrar en el sorteo. Y sí, podría tener tiempo hasta el 31 y no descarto que al final acabe siendo así, pero me gustaría tenerlos listos el 22 porque...
...¡mirad con lo que me estoy liando ahora!
Llegaron a casa el otro día, ¿no da un gustazo increíble verlas así todas juntitas?
Se me ha metido entre ceja y ceja tejer una manta para el peque, para cuando se queda a dormir en el cole los viernes. Y claro, de todas las mantas que hay en el mundo, yo tenía que escoger la que necesita 19 colores, autoengañándome con la excusa de que aprovecharé los restos para hacer esta otra a la que también le tengo ganas. ¡A la porra todo el esfuerzo del año para acabar con menos lanas en el stash de las que empecé!
Mi idea es tejer la mantita durante las fiestas, que sea mi proyecto de vacaciones (empiezo el 23), aunque sé muy bien que es difícil que esté terminada para cuando vuelva a comenzar el cole, pero espero por lo menos darle un buen empujón o me planto en primavera. Por eso quiero empezar el 23 sin demora.
Madre mía, soy una flipada.
Y para terminar, para que no se diga que no acabo ná, os muestro esta bolsita para los baberos del vikingo, que viene a ser como estas otras que ya os enseñé.
Patroncito fácil y muy resultón hasta para lerdos de la costura como yo.
¡Feliz semana!
¿Soy la única a la que le pasa?
Hoy por hoy, a estas alturas, ya llevo días con la lista ajustada al mínimo, a lo que debe terminarse sí o sí. Y estoy siendo muy realista, sólo me han quedado dos proyectos pendientes (eran tres pero uno ya lo he acabado, ¡sí!), el problema es que deben estar listos muy preferiblemente antes del 23 de diciembre (luego cuento por qué). En otras palabras, que me quedan 10 días.
Veamos lo que hay.
Para empezar, tengo el jersey que mi hijo va a estrenar en la cena de Nochebuena para hacer cagar al Tió. Cuando estaba embarazada me propuse que le tejería un jersey con este propósito hasta que me mandara al pedo por pesada, por eso mismo este jersey debe terminarse el 22 para que dé tiempo a lavarlo y secarlo y estrenarlo el 24. El año pasado lució este precioso Peysu, que ya estaba listo en julio. Este año, me ha pillado el toro pero bien. Al ritmo que voy, tengo que empezar el jersey navideño de 2017 el 1 de enero.
Hubiera sido ideal poder estrenar el lopapeysa que le hice para las ravellenics de este año, pero como sabéis me quedó pequeño y ya se lo he puesto para intentar que lo luzca un poco. Por cierto, la última vez también estrenó modelito el día de reyes, pero no me veo capaz de tanto.
El modelo que estoy haciendo es el Anders, el patrón que me regaló Issabela el año pasado para el intercambio de Navidad (este año no he participado y lo echo de menos). Es precioso y muy satisfactorio de hacer, lo estoy pasando genial con él.
En la foto también se puede ver una parte de un copito de nieve que he estado ganchilleando para decorar la clase del vikingo con motivos navideños. Porque podría haber ido al chino a comprar unas guirnaldas, pero si no me lío no soy feliz.
Lo segundo que debo terminar son los Winterfell, los calcetines misteriosos de Sock Knitters Anonymous de noviembre.
Ehem, ehem, la idea era terminarlos a fecha y hacer religiosamente una pista cada semana (sí, claaaaaaaaro), pero me ha resultado imposible. De todas maneras, están mucho más avanzados de lo que veis en la foto, que sólo muestra la pista nº1.
La gracia es que estén terminados este mes para poder entrar en el sorteo. Y sí, podría tener tiempo hasta el 31 y no descarto que al final acabe siendo así, pero me gustaría tenerlos listos el 22 porque...
...¡mirad con lo que me estoy liando ahora!
Llegaron a casa el otro día, ¿no da un gustazo increíble verlas así todas juntitas?
Se me ha metido entre ceja y ceja tejer una manta para el peque, para cuando se queda a dormir en el cole los viernes. Y claro, de todas las mantas que hay en el mundo, yo tenía que escoger la que necesita 19 colores, autoengañándome con la excusa de que aprovecharé los restos para hacer esta otra a la que también le tengo ganas. ¡A la porra todo el esfuerzo del año para acabar con menos lanas en el stash de las que empecé!
Mi idea es tejer la mantita durante las fiestas, que sea mi proyecto de vacaciones (empiezo el 23), aunque sé muy bien que es difícil que esté terminada para cuando vuelva a comenzar el cole, pero espero por lo menos darle un buen empujón o me planto en primavera. Por eso quiero empezar el 23 sin demora.
Madre mía, soy una flipada.
Y para terminar, para que no se diga que no acabo ná, os muestro esta bolsita para los baberos del vikingo, que viene a ser como estas otras que ya os enseñé.
Patroncito fácil y muy resultón hasta para lerdos de la costura como yo.
¡Feliz semana!
lunes, 12 de septiembre de 2016
costuritas
Desde el día en que nació, el vikingo y yo hemos estado siempre juntos. Respetando sus tiempos y sus necesidades, nos hemos ido separando de vez en cuando a ratos, pero el mundo era nuestro.
Esto no me ha salido gratis, porque tal y como concibe este país la conciliación familiar, yo debería estar trabajando desde antes de la pasada Navidad. He tenido que renunciar temporalmente a mi empleo y a mi sueldo, pero no me ha importado en absoluto porque dedicarme a mi hijo al 100% ha sido el mejor y más bien pagado trabajo de mi vida. Y si pudiera, lo haría mucho tiempo más. Me da igual que consideren esto como antifeminista y me tachen como tal, porque o he hecho felicísima y convencida y me ha llenado más que cualquier otra tarea del mundo.
Pero por desgracia, ya no podemos prescindir del dinero por mucho tiempo más. A partir de hoy, nuestro camino lento, sosegado y respetuoso toma un giro repentino y tenemos que separarnos demasiadas horas por primera vez. La primera de tantas. Él a su cole y yo al/los mío/s.
Cada persona es diferente y todas las mamás (y los papás!) viven la reincorporación a su manera, no creo que sea fácil para nadie. A mí me gusta mi trabajo, pero no quiero volver aún. Quiero ver crecer a mi hijo un poco más, acompañarlo en este camino otro largo trecho. Quiero que sea él quien me suelte la mano para ver el mundo, no ser yo la que se marcha cuando aún es tan pequeño. Sé que va a estar bien, pero no es lo mismo.
Sin quererlo me ha quedado un post demasiado personal, y eso que sólo venía a mostraros mi última labor. Pero es que, ahora mismo, la tristeza es infinita y cuesta retenerla.
Con este dolor en el pecho he estado ocupando mis últimas "horas libres" haciendo esto para el cole de mi pequeño gran guerrero.
Soy una costurera paupérrima y hace que no bordo desde mi primer sashiko allá por 2008, pero creo que me ha quedado bastante apañado.
Detalles del bordado, se nota a la legua que es casero ;)
Por detrás, en una esquina y en pequeño, también he bordado el nmbre del niño
Las bolsas, forraditas por dentro, son muy resistentes, perfectas para el trote que van a llevar. Aunque tengan muchos fallos, me vengo muy arriba cuando veo que puedo hacer cosas así.
Para la próxima, que no tardará, saldrá mejor.
Esto no me ha salido gratis, porque tal y como concibe este país la conciliación familiar, yo debería estar trabajando desde antes de la pasada Navidad. He tenido que renunciar temporalmente a mi empleo y a mi sueldo, pero no me ha importado en absoluto porque dedicarme a mi hijo al 100% ha sido el mejor y más bien pagado trabajo de mi vida. Y si pudiera, lo haría mucho tiempo más. Me da igual que consideren esto como antifeminista y me tachen como tal, porque o he hecho felicísima y convencida y me ha llenado más que cualquier otra tarea del mundo.
Pero por desgracia, ya no podemos prescindir del dinero por mucho tiempo más. A partir de hoy, nuestro camino lento, sosegado y respetuoso toma un giro repentino y tenemos que separarnos demasiadas horas por primera vez. La primera de tantas. Él a su cole y yo al/los mío/s.
Cada persona es diferente y todas las mamás (y los papás!) viven la reincorporación a su manera, no creo que sea fácil para nadie. A mí me gusta mi trabajo, pero no quiero volver aún. Quiero ver crecer a mi hijo un poco más, acompañarlo en este camino otro largo trecho. Quiero que sea él quien me suelte la mano para ver el mundo, no ser yo la que se marcha cuando aún es tan pequeño. Sé que va a estar bien, pero no es lo mismo.
Sin quererlo me ha quedado un post demasiado personal, y eso que sólo venía a mostraros mi última labor. Pero es que, ahora mismo, la tristeza es infinita y cuesta retenerla.
Con este dolor en el pecho he estado ocupando mis últimas "horas libres" haciendo esto para el cole de mi pequeño gran guerrero.
Soy una costurera paupérrima y hace que no bordo desde mi primer sashiko allá por 2008, pero creo que me ha quedado bastante apañado.
Detalles del bordado, se nota a la legua que es casero ;)
Por detrás, en una esquina y en pequeño, también he bordado el nmbre del niño
Las bolsas, forraditas por dentro, son muy resistentes, perfectas para el trote que van a llevar. Aunque tengan muchos fallos, me vengo muy arriba cuando veo que puedo hacer cosas así.
Para la próxima, que no tardará, saldrá mejor.
viernes, 25 de marzo de 2016
Viernes de Swapetines 2016 (VIII)
El paquete para mi víctima ya está en camino. En él, junto a otras cosas, viajan estas dos bolsas de tela que he cosido yo misma con sangre, sudor y lágrimas.
No son perfectas ni mucho menos, pero espero que mi víctima las reciba con alegría.
¿Alguien había pedido bolsas de labores?
No son perfectas ni mucho menos, pero espero que mi víctima las reciba con alegría.
¿Alguien había pedido bolsas de labores?
lunes, 15 de junio de 2015
Robo-saco
En mi último cumpleaños Marga me hizo un regalo muy
original: un curso de un día para coser un saquito de bebé.
Al principio yo no las tenía todas de ninguna manera, ya
que de costura sé más bien poco o nada, pero el curso prometía que era para principiantes,
así que practiqué un poco la tarde anterior (hacía casi un año que no tocaba la
máquina) y pelillos a la mar.
Fue en el taller de Costuretas en el barrio de
Gràcia. Como ya he dicho, yo no sabía cómo iba a acabar aquello, pero pasé una
mañana estupenda. Las compañeras de taller fueron muy majas, el rincón era
estupendo, nos dieron el desayuno y la profe, Irune, era increíble.
Especialmente ella, pero también las demás personas, me ayudaron mucho para no
salir de allí con una ñapa, aunque también descubrí que con las partes más
sencillas me apañé sola bastante bien.
Salí de allí con un bonito saco para mi vikingo y orgullosísima, con el pecho más hinchado que un palomo:
En cuanto a la tela, me da que es un poco estridente,
pero al papi le gustan los robots y la elegí pensando en él.
No es perfecto, tiene algunos fallos en la zona de los
cierres, pero jamás en la vida creí que podría hacer algo así, ergo me doy con
un canto en los dientes. Y lo que es más importante: mi autoestima con la máquina
subió como la espuma y me motivé un montón para ir haciendo más cositas en
casa.
Recomiendo el curso al 100%, ¡gracias Marga por
regalármelo!
lunes, 26 de mayo de 2014
Adiós al aburrimiento y la desmotivación, hola al reciclaje y las nuevas oportunidades
¿Os acordáis de ésto?
Me aburrí soberanamente de ellos. Al principio me hizo gracia el proyecto, pero a medida que iban avanzando los meses cada vez tenía menos ganas de hacerlos y el ver tantos hilos por rematar y tantos agujeros que arreglar, se me hacía una montaña muy muy cuesta arriba.
Finalmente, en diciembre los aparté en un rincón a la espera de una inspiración divina, de un empujón que me motivara a seguir o de un acto de valor que me animara a deshacerlos.
Mucho tiempo estuvieron arrinconados, pero a menudo pensaba en ellos. Definitivamente, no tenía ganas de seguir, ¡pero me daba tanta pena abandonar el proyecto!
Un día como otro cualquiera, sin ningún precedente en particular, decidí que las cosas se hacen por gusto y no por obligación. Que el tiempo de una es escaso, y debo emplearlo en cosas que me agraden. Bueno, ésa es una conclusión a la que hace tiempo que llegué pero que no es tan sencilla de poner en práctica. Lo que me hizo dar el paso definitivo fue una idea que se me vino a la cabeza, una manera de deshacerme del yugo pero, a la vez, conservar en cierto modo una pequeña esencia de lo que fueron mis calcetines de temperaturas.
Y esto fue lo que hice: cogí unas buenas tijeras y... bye bye, hasta otro ratito.
Sin vuelta atrás. Sin opción al arrepentimiento. Y punto!!
Corté por las puntas de los calcetines, deseché los hilos sobrante y puse los puntos vivos en las agujas otra vez.
Y con esas viejas punteras reinventadas, el resto de la lana gris y un ovillo de Drops Delight, nacieron ellos:
No son tan especiales como lo habrían sido los calcetines de temperaturas, pero disfruté un montón haciéndolos. Además, los transportaba en una nueva bolsita de proyectos cosida por mí, lo que me hizo cogerles más cariño.
No negaré que me sentí un poco mal al romper definitivamente con el proyecto inicial, pero la sensación final fue de satisfacción y liberación.
Después de éstos, creo que ya he superado mi época de "encaprichamiento" con calcetines básicos. Tocan cosas nuevas, ya.
Detalles, aquí.
Me aburrí soberanamente de ellos. Al principio me hizo gracia el proyecto, pero a medida que iban avanzando los meses cada vez tenía menos ganas de hacerlos y el ver tantos hilos por rematar y tantos agujeros que arreglar, se me hacía una montaña muy muy cuesta arriba.
Finalmente, en diciembre los aparté en un rincón a la espera de una inspiración divina, de un empujón que me motivara a seguir o de un acto de valor que me animara a deshacerlos.
Mucho tiempo estuvieron arrinconados, pero a menudo pensaba en ellos. Definitivamente, no tenía ganas de seguir, ¡pero me daba tanta pena abandonar el proyecto!
Un día como otro cualquiera, sin ningún precedente en particular, decidí que las cosas se hacen por gusto y no por obligación. Que el tiempo de una es escaso, y debo emplearlo en cosas que me agraden. Bueno, ésa es una conclusión a la que hace tiempo que llegué pero que no es tan sencilla de poner en práctica. Lo que me hizo dar el paso definitivo fue una idea que se me vino a la cabeza, una manera de deshacerme del yugo pero, a la vez, conservar en cierto modo una pequeña esencia de lo que fueron mis calcetines de temperaturas.
Y esto fue lo que hice: cogí unas buenas tijeras y... bye bye, hasta otro ratito.
Sin vuelta atrás. Sin opción al arrepentimiento. Y punto!!
Corté por las puntas de los calcetines, deseché los hilos sobrante y puse los puntos vivos en las agujas otra vez.
Y con esas viejas punteras reinventadas, el resto de la lana gris y un ovillo de Drops Delight, nacieron ellos:
No son tan especiales como lo habrían sido los calcetines de temperaturas, pero disfruté un montón haciéndolos. Además, los transportaba en una nueva bolsita de proyectos cosida por mí, lo que me hizo cogerles más cariño.
No negaré que me sentí un poco mal al romper definitivamente con el proyecto inicial, pero la sensación final fue de satisfacción y liberación.
Después de éstos, creo que ya he superado mi época de "encaprichamiento" con calcetines básicos. Tocan cosas nuevas, ya.
Detalles, aquí.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Mi primer proyecto de costura
Aviso, post largo explicando mis historias para no dormir. Para ver resultados, bajen directamente a las fotos.
En la entrada anterior os hablaba de mi reciente reencuentro con el punto de cruz. Pues bien, más o menos por las mismas fechas nació en mí la imperiosa necesidad de aprender a coser de una vez por todas y definitivamente en todo el universo (especialmente porque me sentía culpable de haber comprado retazos de tela carísima sin saber qué iba a hacer con eso).
Pues bien, desde entonces he desempolvado mi vieja máquina del Lidl que sólo he tocado una vez en mi vida en el 2010 y he estado intentando terminar mi primer proyecto de costura, una bolsa simple de tela para llevar mis proyectos tejeriles... con catastróficos resultados.
Así es, mis queridos drugos, un mes y medio desde que me puse a ello y hasta la fecha no había sido capaz de hacer algo tan sencillo. ¿POR QUÉ?
Tengo que decir en mi favor, que sólo puedo dedicar una hora semanal a la costura y que, además, soy totalmente autodidacta, así que yo misma tengo muy asumido que mi aprendizaje va a ser muy lento. Pero claro, una cosa es ir lento y otra cosa es no avanzar apenas nada en 7 semanas.
Después de pelearme mil veces para más o menos torear el enhebrado inferior, busqué por internet y decidí seguir el videotutorial de una maleni random que parecía bastante bien explicado y me puse a practicar cosiendo las bolsitas de mierda con una tela asquerosa que tengo para hacer pruebas.
Pues no había manera. La esencia en sí la pillé enseguida, de hecho mi primera bolsa salió por inspiración divina antes de seguir ningún patrón, pero el dobladillo superior, o lo que es lo mismo: ese agujero para pasar una cinta, me daba problemas. No me salía bien de ninguna manera.
No os exagero cuando os digo que, al menos, hice como 20 bolsitas de prueba, todas con el mismo problema. Llegó un momento en que el enhebrado inferior no suponía ningún misterio para mí, dominaba más o menos la velocidad del pedal, iba relativamente recta y, en definitiva, mi técnica empezaba a mejorar, pero se me seguía resistiendo el proyecto más fácil del mundo mundial.
Total, que empecé a pensar que a lo mejor el tutorial estaba mal explicado. Ya sé que es muy atrevido atribuirle el fallo al maestro cuando eres un simple aprendiz, pero la cuestión es que finalmente decidí cambiar de tutorial y... problema resuelto.
Por si a alguien le interesa, el que a mí me fue bien fue éste de The Purl Bee. Hacen unos fantásticos tutoriales de punto y ganchillo y, por lo que he visto, en la costura no se quedan atrás. El tutorial es básicamente el mismo que el de la maleni sólo que sí, está mejor explicado y me salió a la primera.
Pero vayamos a lo que interesa, la boñiguilla medio decente que me ha salido por fin:
La cinta que le puse no pega mucho, pero en ese momento era lo que tenía en casa y estaba hiperexcitada y henchida de orgullo, tenía que verlo todo terminado completamente.
Es una bolsa muy básica. En cuanto al tutorial que os he enlazado antes, yo no he hecho el dobladillo ese de abajo para que la bolsa se aguante de pie. Es una bolsa plana, sin más, pero es lo primero que puedo usar (y estoy usando) de verdad.
Me siguen costando un poco los doblaidllos superiores. En la foto no se ve, pero uno de los lados me ha salido chapucero total, aunque me consuela el hecho de que ahora ya sé cómo se hace.
Mi siguiente reto es hacer la misma bolsa mejor y luego volver a hacer el tutorial de Purl Bee pero completo, es decir, con la base y todo. Calculo que en tres meses a lo mejor lo hago medio bien.
Por cierto, la lana que asoma es una espectacular madeja de DyeForYarn que Candela me trajo de Loop. ¡Gracias guapa, siempre pensando en los demás!
En la entrada anterior os hablaba de mi reciente reencuentro con el punto de cruz. Pues bien, más o menos por las mismas fechas nació en mí la imperiosa necesidad de aprender a coser de una vez por todas y definitivamente en todo el universo (especialmente porque me sentía culpable de haber comprado retazos de tela carísima sin saber qué iba a hacer con eso).
Pues bien, desde entonces he desempolvado mi vieja máquina del Lidl que sólo he tocado una vez en mi vida en el 2010 y he estado intentando terminar mi primer proyecto de costura, una bolsa simple de tela para llevar mis proyectos tejeriles... con catastróficos resultados.
Así es, mis queridos drugos, un mes y medio desde que me puse a ello y hasta la fecha no había sido capaz de hacer algo tan sencillo. ¿POR QUÉ?
Tengo que decir en mi favor, que sólo puedo dedicar una hora semanal a la costura y que, además, soy totalmente autodidacta, así que yo misma tengo muy asumido que mi aprendizaje va a ser muy lento. Pero claro, una cosa es ir lento y otra cosa es no avanzar apenas nada en 7 semanas.
Después de pelearme mil veces para más o menos torear el enhebrado inferior, busqué por internet y decidí seguir el videotutorial de una maleni random que parecía bastante bien explicado y me puse a practicar cosiendo las bolsitas de mierda con una tela asquerosa que tengo para hacer pruebas.
Pues no había manera. La esencia en sí la pillé enseguida, de hecho mi primera bolsa salió por inspiración divina antes de seguir ningún patrón, pero el dobladillo superior, o lo que es lo mismo: ese agujero para pasar una cinta, me daba problemas. No me salía bien de ninguna manera.
No os exagero cuando os digo que, al menos, hice como 20 bolsitas de prueba, todas con el mismo problema. Llegó un momento en que el enhebrado inferior no suponía ningún misterio para mí, dominaba más o menos la velocidad del pedal, iba relativamente recta y, en definitiva, mi técnica empezaba a mejorar, pero se me seguía resistiendo el proyecto más fácil del mundo mundial.
Total, que empecé a pensar que a lo mejor el tutorial estaba mal explicado. Ya sé que es muy atrevido atribuirle el fallo al maestro cuando eres un simple aprendiz, pero la cuestión es que finalmente decidí cambiar de tutorial y... problema resuelto.
Por si a alguien le interesa, el que a mí me fue bien fue éste de The Purl Bee. Hacen unos fantásticos tutoriales de punto y ganchillo y, por lo que he visto, en la costura no se quedan atrás. El tutorial es básicamente el mismo que el de la maleni sólo que sí, está mejor explicado y me salió a la primera.
Pero vayamos a lo que interesa, la boñiguilla medio decente que me ha salido por fin:
La cinta que le puse no pega mucho, pero en ese momento era lo que tenía en casa y estaba hiperexcitada y henchida de orgullo, tenía que verlo todo terminado completamente.
Es una bolsa muy básica. En cuanto al tutorial que os he enlazado antes, yo no he hecho el dobladillo ese de abajo para que la bolsa se aguante de pie. Es una bolsa plana, sin más, pero es lo primero que puedo usar (y estoy usando) de verdad.
Me siguen costando un poco los doblaidllos superiores. En la foto no se ve, pero uno de los lados me ha salido chapucero total, aunque me consuela el hecho de que ahora ya sé cómo se hace.
Mi siguiente reto es hacer la misma bolsa mejor y luego volver a hacer el tutorial de Purl Bee pero completo, es decir, con la base y todo. Calculo que en tres meses a lo mejor lo hago medio bien.
Por cierto, la lana que asoma es una espectacular madeja de DyeForYarn que Candela me trajo de Loop. ¡Gracias guapa, siempre pensando en los demás!
lunes, 17 de diciembre de 2012
De hadas madrinas
¿Recordáis que hace unas semanas os enseñé este neceser que me hizo Victòria? Vi uno que tenía ella y le dije: Victòria, me gusta tu neceser. Y Victòria me hizo uno. Pues hace bien poco se repitió exactamente la misma situación, pero en lugar de un neceser fue una funda para libretas.
Pero voy a explicarlo bien, que tiene más romanticismo. Resulta que estuvo trabajando en La Creativa, en un stand de patchwork ayudando a una amiga. Cuando visité la feria, por supuesto, me acerqué a saludar y a charlar un rato con ella y, de paso, a cotillear lo que tenían en venta. Enseguida vi unos kits preciosos para hacer fundas de libretas y enseguida me enamoré de ellos. "Jo, qué rabia que no sé coser", dije, me quité la miel de los labios, seguimos charlando un rato más.
La siguiente vez que la vi, unos días después, apareció con esto:
Me quedé con la boca abierta tanto porque el resultado es mucho más bonito de lo que me imaginaba como porque Victòria juró y perjuró por todos los santos que no le costó nada de nada hacerlo.
No admitió ni que le pagara el precio del material. Estos gestos hermosos, altruistas, inesperados, me devuelven la fe en la humanidad (qué profunda me pongo a veces).
Muchas gracias Victòria por cumplir mi deseo una vez más. Me estás empezando a acostumbrar muy mal, pero me encanta. Y ya de paso digo aquí abiertamente que una colcha de patchwork me vendría genial para la habitación.
Y ya que estamos con los agradecimientos, muchas gracias también a Marga, Sigrid y Laia que este fin de semana también me han hecho regalos en forma de patrones que me encantan. Hermosa forma de terminar la semana :)
Pero voy a explicarlo bien, que tiene más romanticismo. Resulta que estuvo trabajando en La Creativa, en un stand de patchwork ayudando a una amiga. Cuando visité la feria, por supuesto, me acerqué a saludar y a charlar un rato con ella y, de paso, a cotillear lo que tenían en venta. Enseguida vi unos kits preciosos para hacer fundas de libretas y enseguida me enamoré de ellos. "Jo, qué rabia que no sé coser", dije, me quité la miel de los labios, seguimos charlando un rato más.
La siguiente vez que la vi, unos días después, apareció con esto:
Me quedé con la boca abierta tanto porque el resultado es mucho más bonito de lo que me imaginaba como porque Victòria juró y perjuró por todos los santos que no le costó nada de nada hacerlo.
No admitió ni que le pagara el precio del material. Estos gestos hermosos, altruistas, inesperados, me devuelven la fe en la humanidad (qué profunda me pongo a veces).
Muchas gracias Victòria por cumplir mi deseo una vez más. Me estás empezando a acostumbrar muy mal, pero me encanta. Y ya de paso digo aquí abiertamente que una colcha de patchwork me vendría genial para la habitación.
Y ya que estamos con los agradecimientos, muchas gracias también a Marga, Sigrid y Laia que este fin de semana también me han hecho regalos en forma de patrones que me encantan. Hermosa forma de terminar la semana :)
lunes, 17 de septiembre de 2012
Quien la sigue, la consigue
No sé si habéis tenido el placer de conocer a Victòria en persona o a través de la red, pero si no gozáis de esa suerte os animo a que lo remediéis porque, a parte de tener unas manos mágicas, es una persona encantadora, alegre y generosa.Yo sí que la conozco personalmente y hemos compartido junto a más gente muchos buenos momentos en las quedadas tejeriles que hacemos todas las semanas.
Resulta, pues, que un buen día Victòria aparece en una de esas quedadas con un neceser para los útiles de tejer que se había cosido ella misma y que me robó el corazón desde el primer instante. Como yo no tengo ni pajolera idea de coser empecé a mandarle globos sonda con mensajes sutiles y no tan sutiles en plan "ay, Victòria, qué bonito, Victòria quiero uno, Victòria que voy por la vida guardando mis herramientas de tejer en un neceser de paja del Mercadona...".
Cuando publicó en su blog la foto del mismo neceser que había traído aquél día, el acoso continuó por mi parte. Lo que yo no sabía era que, para entonces, Victòria ya me había hecho uno para mí:
Pido perdón porque las fotos no le hacen justicia a tal obra de arte, pero se aprecia lo suficiente como para ver que la pieza no está hecha en vano, sino pensada para mí, con mi color favorito, la inicial de mi nombre y la silueta de un gato.
Así que ya lo sabéis, queridos lectores, cuando queráis algo no dejéis de pedirlo, que a veces la vieja y ancestral técnica infantiloide del"quiero uno, quiero uno, QUIERO UNOOOOOOOOOOOO" también funciona.
Gràcies, guapa!
Resulta, pues, que un buen día Victòria aparece en una de esas quedadas con un neceser para los útiles de tejer que se había cosido ella misma y que me robó el corazón desde el primer instante. Como yo no tengo ni pajolera idea de coser empecé a mandarle globos sonda con mensajes sutiles y no tan sutiles en plan "ay, Victòria, qué bonito, Victòria quiero uno, Victòria que voy por la vida guardando mis herramientas de tejer en un neceser de paja del Mercadona...".
Cuando publicó en su blog la foto del mismo neceser que había traído aquél día, el acoso continuó por mi parte. Lo que yo no sabía era que, para entonces, Victòria ya me había hecho uno para mí:
Pido perdón porque las fotos no le hacen justicia a tal obra de arte, pero se aprecia lo suficiente como para ver que la pieza no está hecha en vano, sino pensada para mí, con mi color favorito, la inicial de mi nombre y la silueta de un gato.
Así que ya lo sabéis, queridos lectores, cuando queráis algo no dejéis de pedirlo, que a veces la vieja y ancestral técnica infantiloide del"quiero uno, quiero uno, QUIERO UNOOOOOOOOOOOO" también funciona.
Gràcies, guapa!
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