Hoy no voy a enseñar los calcetines, me reservo eso para otra semana. Hoy toca enseñar parte de lo que va a contener el paquete.
El otro día estuve en Flock Llanes y me llevé varios tesoros, entre ellos este precioso ovillo de Stray Cat Socks (con mini ovillo para talones incluído):
Se llama "Lollipop", pero también creo que lleva el nombre de mi sorprendida escrito entre sus hebras.
¿Crees que puede ser el tuyo?
PD: Si no te gusta, lo adopto con resignación ;)
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viernes, 9 de marzo de 2018
lunes, 1 de mayo de 2017
Stash 2017
Feliz como un anís, aunque la foto no varíe en apariencia de los años anteriores, aquí os dejo con la clásica imagen de todo mi alijo lanero expuesto sin tapujos encima de mi cama.
¿Y por qué feliz si muchas de las lanas que se ven están ahí desde el inicio de los tiempos? Bueno, pues para empezar, el año pasado tuve que hacer uso de la cuna en sidecar porque no había manera, y este año he ido mucho más holgada. Todo es empezar.
Cada vez que hago esta foto, saco todas mis lanas (obvio), limpio el armario donde las guardo y lo aireo, luego las reordeno y, durante el proceso, hago recuento de lo que tengo y lo comparo con el registro que llevo en un excel. Pues oh, sorpresa, resulta que esta vez teníanada menos que 14 madejas MENOS de las que yo creía. Conté varias veces y todo encajaba, y creo que me he colado en algún momento pero oye, que es una alegría, no?
¡A seguir bajando esa montaña!
¿Y por qué feliz si muchas de las lanas que se ven están ahí desde el inicio de los tiempos? Bueno, pues para empezar, el año pasado tuve que hacer uso de la cuna en sidecar porque no había manera, y este año he ido mucho más holgada. Todo es empezar.
Cada vez que hago esta foto, saco todas mis lanas (obvio), limpio el armario donde las guardo y lo aireo, luego las reordeno y, durante el proceso, hago recuento de lo que tengo y lo comparo con el registro que llevo en un excel. Pues oh, sorpresa, resulta que esta vez teníanada menos que 14 madejas MENOS de las que yo creía. Conté varias veces y todo encajaba, y creo que me he colado en algún momento pero oye, que es una alegría, no?
¡A seguir bajando esa montaña!
lunes, 27 de febrero de 2017
Mi habitación de labores
Me ha llevado casi dos años preparar este post. Casi dos años, que son los que llevo viviendo donde vivo ahora y, por tanto, casi dos años desde que tengo una habitación de labores propia. Si os preguntáis por qué no lo he hecho antes, es sencillo: nunca ha estado a mi gusto. Tampoc ahora. Cambiaría muchas cosas, quitaría otras y, si pudiera, reemplazaría algunos muebles.
Las paredes lucen vacías. Falta una zona por pintar, por una reparación. Tengo que acabar de reorganizar las agujas, pues algunas aún no están en su sitio. Debería poner cojines. La lámpara del techo es tan cutre que ni os la voy a enseñar.
Faltan muchas cosas y por eso nunca me he decidido a enseñarla. Pero espero que podamos mudarnos de nuevo este año y muy probablemente voy a perder este espacio o, por lo menos, va a cambiar. Así que os lo muestro ahora, tal como está: inacabada.
Cuando vinimos a vivir aquí y vi que tenía la posibilidad de tener una habitación propia, tuve que elegir entre luminosidad o espacio, y elegí lo segundo. No sé si fue una buena elección o no, con el tiempo he aprendido que no hace falta tener tantas cosas. De hecho, en realidad, apenas uso mi habitación de labores, aunque estoy intentando cambiar eso. Sea como sea, la falta de luz es el motivo por el que las fotos se ven un poco mal.
El segundo motivo por el que las fotos se ven mal es que esta, mi habitación, es el paraíso de los juegos del vikingo (ya veréis por qué), y mientras intentaba tomar las imágenes lo tenía revoloteando a mi alrededor, destruyendo todo a su paso. Por eso mismo no hay fotos detalladas de rincones concretos. Hago lo que puedo.
Y ya no me enrollo más, comienzo con una vista general del cuarto, aunque algunas cosas no pueden verse aquí.
Como veis, es un espacio bastante grande. Los muebles oscuros vienen reciclados del antiguo piso. Los blancos son nuevos, y son de este color porque Ikea ya no fabrica del color anterior y porque me gustan más. Si algún día tengo tiempo, pintaré los oscuros.
En la pared al lado de la mesa tengo este par de baldas que uso para tener las agujas. Arriba están los ganchillos (cubo lila) y las agujas rectas. Esto está así puramente para decorar, puesto que las agujas rectas no las uso.
Debajo tengo un calibrador de agujas y tarros de yogur de vidrio para las agujas circulares y de doble punta. Están numeradas, pero tengo pendiente poner la numeración americana también. Me faltan tamaños por colocar porque en esta casa no consumimos apenas yogres en tarro de vidrio. Los tamaños mayores están guardados en el cajón de la mesa así, a lo loco.
En la estantería de la derecha es donde van todos los libros y la mayoría de mis accesorios de tejedora. Arriba del todo están todos los libros para tejer jerseis y, también, cuadernos en blanco que fui adquiriendo durante una temporada (me encantan y me encanta escribir, tuve que parar de comprarlos porque se me acumulaban y son un vicio).
Debajo están los libros de calcetines y un par de cajas con botones.
Esta es la zona inferior de la misma estantería de la foto del todo. De arriba a abajo:
- Libros de accesorios y ropa de bebé, una tetera (ahora decorativa solamente), una lata con agujas para bloquear y una cajita con marcadores.
- Libros de técnicas de tejido y una cesta con beads (o las perlitas esas que ponemos a veces en los tejidos)
- Libros no relacionados con el tejido o que no contienen técnicas ni patrones, y una cesta con los accesorios de la rueca.
- Debajo de todo tengo clasificadas todas mis revistas por temáticas, idiomas, marcas etc.
Mi querido/odiado armario de las lanas donde lo guardo todo por grosor. Debajo de todo, están las fibras para hilar.
No quiero hablar mucho de mi armario, lo quiero fuera de mi vida. Quiero fuera de mi vida todas esas lanas varadas en los mismos estantes desde hace demasiados años. Las quiero fuera de ahí, las quiero llevar puestas en forma de COSAS. Me cansa ver siempre lo mismo. Quiero un precioso cajón lleno de preciosas lanas de calcetines . Y dentro no quiero ver más lana en ningún sitio más.
Nota mental: toca ya hacer la limpieza/orden anual del armario de lanas
En esta foto se aprecia la zona que os acabo de enseñar un poco más de cerca. Arriba de la estantería de los libros y del armario de las lanas están todas las cajas que uso para guardar menaje variado: restos de lanas, telas, material para teñir y otras mierdas que no tienen cabida en otro sitio.
Las paredes lucen vacías. Falta una zona por pintar, por una reparación. Tengo que acabar de reorganizar las agujas, pues algunas aún no están en su sitio. Debería poner cojines. La lámpara del techo es tan cutre que ni os la voy a enseñar.
Faltan muchas cosas y por eso nunca me he decidido a enseñarla. Pero espero que podamos mudarnos de nuevo este año y muy probablemente voy a perder este espacio o, por lo menos, va a cambiar. Así que os lo muestro ahora, tal como está: inacabada.
Cuando vinimos a vivir aquí y vi que tenía la posibilidad de tener una habitación propia, tuve que elegir entre luminosidad o espacio, y elegí lo segundo. No sé si fue una buena elección o no, con el tiempo he aprendido que no hace falta tener tantas cosas. De hecho, en realidad, apenas uso mi habitación de labores, aunque estoy intentando cambiar eso. Sea como sea, la falta de luz es el motivo por el que las fotos se ven un poco mal.
El segundo motivo por el que las fotos se ven mal es que esta, mi habitación, es el paraíso de los juegos del vikingo (ya veréis por qué), y mientras intentaba tomar las imágenes lo tenía revoloteando a mi alrededor, destruyendo todo a su paso. Por eso mismo no hay fotos detalladas de rincones concretos. Hago lo que puedo.
Y ya no me enrollo más, comienzo con una vista general del cuarto, aunque algunas cosas no pueden verse aquí.
Aunque hay una ventana, ésta da a otra estancia de la casa y no al exterior. Esto es debido a que los dueños cerraron parte de la terraza para hacer una galería muy grande. Es el único sitio por el que entra algo de luz natural.
Por cierto, super necesaria la escalerilla blanca para llegar a todos lados, los hobbits como yo también tenemos derecho a usar las zonas altas.
Justo detrás de la puerta tengo una pizarra con unos ganchos los cuales, como veis, uso para tener ordenados por tamaños los cables de las agujas intercambiables (debería poner una etiqueta con las medidas). Debajo cuelgan bloqueadores de calcetines de dos tallas.
La pizarra la uso para anotar cosas de tejido que me urgen, pero quien más la utiliza es el vikingo: le encanta que le aúpe para coger las tizas y escribirme "notas de amor".
Esta mesa de trabajo me encanta. El lado más cercano a la cámara lo uso para escribir, tengo una silla de despacho donde reposa una enorme bolsa de labores con el resto de bolsas dentro (no hay foto). Tengo bien organizados, rotuladoress, bolígrafos y otros utensilios de escritura en los portalápices encima de la mesa y en los tres cajones guardo otros instrumentos de papelería y manualidades (sellos, troqueladoras, washi-tapes...). En la parte derecha antes tenía el drum-carder, pero como ya no lo uso, puse ahí la ovilladora. Se despejó el espacio y me va bien tenerla allí.
En la zona del fondo de la mesa tengo la máquina de coser, la tabla para cortar telas y una silla más sencilla para cuando hago cosas de costura. Los cajones en ese lado guardan dedales, agujas, alfileres, tijeras y cosas así.
Al fondo podéis intuir un costurero vintage que me regalaron y me encanta, con todos mis hilos. La rueca también está en esa zona, muerta de risa, por cierto. Va allí porque no me cabe en otro sitio, el día que la use la tendré que mover. Más adelante hay detalles de este lado del cuarto.
Debajo tengo un calibrador de agujas y tarros de yogur de vidrio para las agujas circulares y de doble punta. Están numeradas, pero tengo pendiente poner la numeración americana también. Me faltan tamaños por colocar porque en esta casa no consumimos apenas yogres en tarro de vidrio. Los tamaños mayores están guardados en el cajón de la mesa así, a lo loco.
Debajo están los libros de calcetines y un par de cajas con botones.
- Libros de accesorios y ropa de bebé, una tetera (ahora decorativa solamente), una lata con agujas para bloquear y una cajita con marcadores.
- Libros de técnicas de tejido y una cesta con beads (o las perlitas esas que ponemos a veces en los tejidos)
- Libros no relacionados con el tejido o que no contienen técnicas ni patrones, y una cesta con los accesorios de la rueca.
- Debajo de todo tengo clasificadas todas mis revistas por temáticas, idiomas, marcas etc.
Mi querido/odiado armario de las lanas donde lo guardo todo por grosor. Debajo de todo, están las fibras para hilar.
No quiero hablar mucho de mi armario, lo quiero fuera de mi vida. Quiero fuera de mi vida todas esas lanas varadas en los mismos estantes desde hace demasiados años. Las quiero fuera de ahí, las quiero llevar puestas en forma de COSAS. Me cansa ver siempre lo mismo. Quiero un precioso cajón lleno de preciosas lanas de calcetines . Y dentro no quiero ver más lana en ningún sitio más.
Nota mental: toca ya hacer la limpieza/orden anual del armario de lanas
Y esta es la zona para tejer, propiamente, que queda a mano derecha entrando a la habitación y que no puede verse en la primera foto.
En la cajonera tan grande guardo todas las piezas que tengo tejidas a mano: guantes y gorros arriba, jerseys, chales/bufandas y calcetines, en ese orden. En el último de todos están las piezas que necesitan arreglos y los paneles de bloqueo.
Arriba hay una cesta con las prendas pendientes de bloqueo y lavado, así como una caja y una cesta donde hay hilos de bordar y punto de cruz.
La butaca es, en realidad, una mecedora. Para tejer solamente la he usado una vez, ahora al peque le encanta usarla para sentarse a mirar cuentos.
Al lado de la mecedora tengo una cesta con proyectos en marcha, pero solamente los que no estoy tejiendo actualmente, porque esos los tengo en el comedor.
Por último, en el huequecín que hay entre la cómoda y la pared, están las blocking wires y los papeles de regalo.
Y eso es todo, de momento, mucho por desear. No sé cuánto tiempo me queda con él, pero mientras tanto tengo que disfritarlo más de lo que lo he hecho hasta ahora.
No me despido sin antes dejaros un vídeo de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor mientras intentaba hacer fotos.
Behind the scenes:
lunes, 12 de diciembre de 2016
Tejiendo en diciembre
No sé cómo me lo monto, pero cada año cuando llega diciembre se me enciende el piloto de la prisa y me vuelvo medio loca haciendo listas de todo lo que tengo/debo/quiero terminar antes de que finalice el mes. Además, en mi caso, siempre creo que soy muy realista y muy bien organizada y, al final, a medida que pasan los días acabo tachando cosas (no por acabarlas, sino porque veo que no llego) y reduciéndolo todo a lo indispensable. Y ni así.
¿Soy la única a la que le pasa?
Hoy por hoy, a estas alturas, ya llevo días con la lista ajustada al mínimo, a lo que debe terminarse sí o sí. Y estoy siendo muy realista, sólo me han quedado dos proyectos pendientes (eran tres pero uno ya lo he acabado, ¡sí!), el problema es que deben estar listos muy preferiblemente antes del 23 de diciembre (luego cuento por qué). En otras palabras, que me quedan 10 días.
Veamos lo que hay.
Para empezar, tengo el jersey que mi hijo va a estrenar en la cena de Nochebuena para hacer cagar al Tió. Cuando estaba embarazada me propuse que le tejería un jersey con este propósito hasta que me mandara al pedo por pesada, por eso mismo este jersey debe terminarse el 22 para que dé tiempo a lavarlo y secarlo y estrenarlo el 24. El año pasado lució este precioso Peysu, que ya estaba listo en julio. Este año, me ha pillado el toro pero bien. Al ritmo que voy, tengo que empezar el jersey navideño de 2017 el 1 de enero.
Hubiera sido ideal poder estrenar el lopapeysa que le hice para las ravellenics de este año, pero como sabéis me quedó pequeño y ya se lo he puesto para intentar que lo luzca un poco. Por cierto, la última vez también estrenó modelito el día de reyes, pero no me veo capaz de tanto.
El modelo que estoy haciendo es el Anders, el patrón que me regaló Issabela el año pasado para el intercambio de Navidad (este año no he participado y lo echo de menos). Es precioso y muy satisfactorio de hacer, lo estoy pasando genial con él.
En la foto también se puede ver una parte de un copito de nieve que he estado ganchilleando para decorar la clase del vikingo con motivos navideños. Porque podría haber ido al chino a comprar unas guirnaldas, pero si no me lío no soy feliz.
Lo segundo que debo terminar son los Winterfell, los calcetines misteriosos de Sock Knitters Anonymous de noviembre.
Ehem, ehem, la idea era terminarlos a fecha y hacer religiosamente una pista cada semana (sí, claaaaaaaaro), pero me ha resultado imposible. De todas maneras, están mucho más avanzados de lo que veis en la foto, que sólo muestra la pista nº1.
La gracia es que estén terminados este mes para poder entrar en el sorteo. Y sí, podría tener tiempo hasta el 31 y no descarto que al final acabe siendo así, pero me gustaría tenerlos listos el 22 porque...
...¡mirad con lo que me estoy liando ahora!
Llegaron a casa el otro día, ¿no da un gustazo increíble verlas así todas juntitas?
Se me ha metido entre ceja y ceja tejer una manta para el peque, para cuando se queda a dormir en el cole los viernes. Y claro, de todas las mantas que hay en el mundo, yo tenía que escoger la que necesita 19 colores, autoengañándome con la excusa de que aprovecharé los restos para hacer esta otra a la que también le tengo ganas. ¡A la porra todo el esfuerzo del año para acabar con menos lanas en el stash de las que empecé!
Mi idea es tejer la mantita durante las fiestas, que sea mi proyecto de vacaciones (empiezo el 23), aunque sé muy bien que es difícil que esté terminada para cuando vuelva a comenzar el cole, pero espero por lo menos darle un buen empujón o me planto en primavera. Por eso quiero empezar el 23 sin demora.
Madre mía, soy una flipada.
Y para terminar, para que no se diga que no acabo ná, os muestro esta bolsita para los baberos del vikingo, que viene a ser como estas otras que ya os enseñé.
Patroncito fácil y muy resultón hasta para lerdos de la costura como yo.
¡Feliz semana!
¿Soy la única a la que le pasa?
Hoy por hoy, a estas alturas, ya llevo días con la lista ajustada al mínimo, a lo que debe terminarse sí o sí. Y estoy siendo muy realista, sólo me han quedado dos proyectos pendientes (eran tres pero uno ya lo he acabado, ¡sí!), el problema es que deben estar listos muy preferiblemente antes del 23 de diciembre (luego cuento por qué). En otras palabras, que me quedan 10 días.
Veamos lo que hay.
Para empezar, tengo el jersey que mi hijo va a estrenar en la cena de Nochebuena para hacer cagar al Tió. Cuando estaba embarazada me propuse que le tejería un jersey con este propósito hasta que me mandara al pedo por pesada, por eso mismo este jersey debe terminarse el 22 para que dé tiempo a lavarlo y secarlo y estrenarlo el 24. El año pasado lució este precioso Peysu, que ya estaba listo en julio. Este año, me ha pillado el toro pero bien. Al ritmo que voy, tengo que empezar el jersey navideño de 2017 el 1 de enero.
Hubiera sido ideal poder estrenar el lopapeysa que le hice para las ravellenics de este año, pero como sabéis me quedó pequeño y ya se lo he puesto para intentar que lo luzca un poco. Por cierto, la última vez también estrenó modelito el día de reyes, pero no me veo capaz de tanto.
El modelo que estoy haciendo es el Anders, el patrón que me regaló Issabela el año pasado para el intercambio de Navidad (este año no he participado y lo echo de menos). Es precioso y muy satisfactorio de hacer, lo estoy pasando genial con él.
En la foto también se puede ver una parte de un copito de nieve que he estado ganchilleando para decorar la clase del vikingo con motivos navideños. Porque podría haber ido al chino a comprar unas guirnaldas, pero si no me lío no soy feliz.
Lo segundo que debo terminar son los Winterfell, los calcetines misteriosos de Sock Knitters Anonymous de noviembre.
Ehem, ehem, la idea era terminarlos a fecha y hacer religiosamente una pista cada semana (sí, claaaaaaaaro), pero me ha resultado imposible. De todas maneras, están mucho más avanzados de lo que veis en la foto, que sólo muestra la pista nº1.
La gracia es que estén terminados este mes para poder entrar en el sorteo. Y sí, podría tener tiempo hasta el 31 y no descarto que al final acabe siendo así, pero me gustaría tenerlos listos el 22 porque...
...¡mirad con lo que me estoy liando ahora!
Llegaron a casa el otro día, ¿no da un gustazo increíble verlas así todas juntitas?
Se me ha metido entre ceja y ceja tejer una manta para el peque, para cuando se queda a dormir en el cole los viernes. Y claro, de todas las mantas que hay en el mundo, yo tenía que escoger la que necesita 19 colores, autoengañándome con la excusa de que aprovecharé los restos para hacer esta otra a la que también le tengo ganas. ¡A la porra todo el esfuerzo del año para acabar con menos lanas en el stash de las que empecé!
Mi idea es tejer la mantita durante las fiestas, que sea mi proyecto de vacaciones (empiezo el 23), aunque sé muy bien que es difícil que esté terminada para cuando vuelva a comenzar el cole, pero espero por lo menos darle un buen empujón o me planto en primavera. Por eso quiero empezar el 23 sin demora.
Madre mía, soy una flipada.
Y para terminar, para que no se diga que no acabo ná, os muestro esta bolsita para los baberos del vikingo, que viene a ser como estas otras que ya os enseñé.
Patroncito fácil y muy resultón hasta para lerdos de la costura como yo.
¡Feliz semana!
lunes, 17 de octubre de 2016
Mami, ¿qué será lo que tienen estas lanas?
Madre mía, no me puedo creer que ya haya pasado un mes desde la última vez que escribí. Se nota que he vuelto al trabajo y voy de cráneo. Sigo tejiendo lo que buenamente me deja mi señor hijo, arañando minutos a la hora de la siesta, en el bus y en algún rato libre de mi jornada laboral.
Tengo cosas terminadas pendientes de enseñar, lo que pasa es que realmente me cuesta encontrar momentos para los pequeños detalles (bloquear, rematar, fotografiar...) y lo voy dejando y dejando.
También es verdad que el mundo blog ya no es lo que era. Y no lo digo por mi blog en concreto, sino en general. La gente ya no escribe tanto, ni en sus webs ni en las ajenas (me incluyo). Supongo que es mucho más fácil colgar una foto con un pequeño comentario. Muchas veces he pensado en abrirme cuenta en Instagram, renovarse o morir, pero es que esa mecánica no es lo mío, a mí me gusta enrollarme, escribir y leer. Y ante la incapacidad, intuyo, que tengo de llevar ambas cosas, prefiero mi querido blog, de momento. Más adelante, ya veremos.
En fin, mientras busco momentos para terminar otras cosas, os enseño una foto del alijo lanero que llegó la semana pasada.
Algunos ya sabréis que me vuelven loca las lanas de calcetines de Knit Picks. Todas. Son suaves y baratas. Y las Felici me rematan, con esas rayas del grosor perfecto y esos colores tan bien combinados, son tan bonitas que no se puede aguantar.
Que sí, que las lanas artesanas teñidas a mano no tienen comparación, peeeeeero personalmente me da reparo usarlas para calcetines, una prenda con un uso tan concreto y tan devastador. Las lanas artesanas las dejamos para chales y chaquetas monas. Para calcetines de batalla, yo me quedo cualquier lana comercial, mejor con las Felici.
Hace unos años anunciaron que dejarían de fabricar esta calidad y la comunidad tejeril montó en cólera. Pero no pasó mucho tiempo hasta que anunciaron que hacían una remesa "única, especial y limitada". Y de esas remesas llevamos ya unas cuantas
Total, que de vez en cuando me meto en Great British Yarn y cuando veo que han traído nuevas Felici, no me lo pienso y me pillo TODAS LAS QUE ME GUSTAN. Así de claro, porque sólo las venden un par de veces al año, porque hace mucho que son mi único capricho y porque yo lo valgo.
¡Viva!
Tengo cosas terminadas pendientes de enseñar, lo que pasa es que realmente me cuesta encontrar momentos para los pequeños detalles (bloquear, rematar, fotografiar...) y lo voy dejando y dejando.
También es verdad que el mundo blog ya no es lo que era. Y no lo digo por mi blog en concreto, sino en general. La gente ya no escribe tanto, ni en sus webs ni en las ajenas (me incluyo). Supongo que es mucho más fácil colgar una foto con un pequeño comentario. Muchas veces he pensado en abrirme cuenta en Instagram, renovarse o morir, pero es que esa mecánica no es lo mío, a mí me gusta enrollarme, escribir y leer. Y ante la incapacidad, intuyo, que tengo de llevar ambas cosas, prefiero mi querido blog, de momento. Más adelante, ya veremos.
En fin, mientras busco momentos para terminar otras cosas, os enseño una foto del alijo lanero que llegó la semana pasada.
| muero de amor absoluto |
Algunos ya sabréis que me vuelven loca las lanas de calcetines de Knit Picks. Todas. Son suaves y baratas. Y las Felici me rematan, con esas rayas del grosor perfecto y esos colores tan bien combinados, son tan bonitas que no se puede aguantar.
Que sí, que las lanas artesanas teñidas a mano no tienen comparación, peeeeeero personalmente me da reparo usarlas para calcetines, una prenda con un uso tan concreto y tan devastador. Las lanas artesanas las dejamos para chales y chaquetas monas. Para calcetines de batalla, yo me quedo cualquier lana comercial, mejor con las Felici.
Hace unos años anunciaron que dejarían de fabricar esta calidad y la comunidad tejeril montó en cólera. Pero no pasó mucho tiempo hasta que anunciaron que hacían una remesa "única, especial y limitada". Y de esas remesas llevamos ya unas cuantas
Total, que de vez en cuando me meto en Great British Yarn y cuando veo que han traído nuevas Felici, no me lo pienso y me pillo TODAS LAS QUE ME GUSTAN. Así de claro, porque sólo las venden un par de veces al año, porque hace mucho que son mi único capricho y porque yo lo valgo.
¡Viva!
lunes, 18 de julio de 2016
Sockdown 9 Junio (Breaking the Law).
Siiiiiiiiiii
Por fin puedo enseñar estos calcetines!
Ya hace semanas que los terminé, pero hasta hace poco no tuve un ratito para fotografiarlos.
Son los calcetines que me propuse tejer para el reto de Junio de Sockdown, y puedo decir con orgullo y satisfacción que no sólo los he terminado dentro del plazo para entrar en el sorteo, sino que además los he terminado en menos de un mes.
(ueeeeeeeeeeh, el público enloquece, ueeeeeeeeeeeh).
Estoy encantada de la vida con este proyecto. Súper rápido y satisfactorio, con un resultado muy bonito. Mi idea es ponerles unos sock stoppers y usarlos en clase de yoga cuando llegue el invierno.
Me ha encantado la lana, para más señas es la Regia Stripemania en color Leaves.
Me parece que no la venden en España pero yo os animo a que la busquéis, no es que sea la más suave del mundo pero tiene unos colores muy bonitos y me parece perfecta para hacer unos calcetines rapiditos y calientes. Ideales como regalo de Navidad.
Para este proyecto yo he usado unas agujas de 3.00mm y 52 puntos, pero para la próxima vez creo que con 48 será suficiente (o sea, que se tejerán más rápido aún).
Lo dicho, que estoy muy contenta. De momento no me he apuntado al reto de Julio porque no me motivaban demasiado los temas propuestos o no me veía realmente capaz, pero el año que viene (a partir de Septiembre) tengo intención de participar más en este KAL.
Detalles aquí
Por fin puedo enseñar estos calcetines!
Ya hace semanas que los terminé, pero hasta hace poco no tuve un ratito para fotografiarlos.
Son los calcetines que me propuse tejer para el reto de Junio de Sockdown, y puedo decir con orgullo y satisfacción que no sólo los he terminado dentro del plazo para entrar en el sorteo, sino que además los he terminado en menos de un mes.
(ueeeeeeeeeeh, el público enloquece, ueeeeeeeeeeeh).
Estoy encantada de la vida con este proyecto. Súper rápido y satisfactorio, con un resultado muy bonito. Mi idea es ponerles unos sock stoppers y usarlos en clase de yoga cuando llegue el invierno.
Me ha encantado la lana, para más señas es la Regia Stripemania en color Leaves.
Me parece que no la venden en España pero yo os animo a que la busquéis, no es que sea la más suave del mundo pero tiene unos colores muy bonitos y me parece perfecta para hacer unos calcetines rapiditos y calientes. Ideales como regalo de Navidad.
Para este proyecto yo he usado unas agujas de 3.00mm y 52 puntos, pero para la próxima vez creo que con 48 será suficiente (o sea, que se tejerán más rápido aún).
Lo dicho, que estoy muy contenta. De momento no me he apuntado al reto de Julio porque no me motivaban demasiado los temas propuestos o no me veía realmente capaz, pero el año que viene (a partir de Septiembre) tengo intención de participar más en este KAL.
Detalles aquí
viernes, 29 de abril de 2016
Stash 2016
Cada año, desde el 2010, me gusta reunir todas las lanas que almaceno y hacer una foto. Y llevo un control de todo lo que entra y sale en un excel desde septiembre de 2011.
Solía ser en enero, ahora es en abril, pero me gusta aprovechar la foto anual para hacer inventario y comprobar que la cuentas de mi excel cuadran con los ovillos que cuento. Vacío el armario, lo aireo, lo limpio por dentro y ordeno las lanas bien ordenadas.
Ésta es la foto de este año:
Y os diré algo: estoy CANSADA de ver siempre las mismas lanas en las fotos anuales. Se han quedado estancadas en mi vida. Algunas de ellas llevan conmigo la friolera de ¡¡¡8 AÑOS!!!
A lo mejor os preguntáis: mujer, ¿en 8 años no has encontrado ningún proyecto decente para esas lanas? Pues la verdad es que sí, que casi todas ellas tienen un proyecto asignado a la espera de empezar.
Hace ya mucho tiempo que me propuse que en casa no iba a entrar ni un ovillo más que no fuera para tejer calcetines (ya sabéis que no cuenta, lololololooooooo). Actualmente, he modificado la restricción a "y que no sea para tejer algo al vikingo". Punto. Y lo sigo a rajatabla, lo juro. Es más, no me está costando nada.
No sé si lo he dicho alguna vez, pero mi idea y objetivo es tener sólo stash lana para tejer calcetines, es lo único que tiene sentido, cualquier otra cosa entrará a medida que quiera tejerlo. Es muy romántico aquello de "me compro esto y ya se me ocurrirá lo que tejo", pero sólo me ha llevado a acumulación sin sentido.
A rebajar toca, ¡¡como si no existiera un mañana!! El año que viene, muchas de estas ya no estarán ;)
Por cierto, aquí había uno que estaba deseando que dejara el armario abierto y vacío para probar a ver qué tal resultado da como posible guarida.
Solía ser en enero, ahora es en abril, pero me gusta aprovechar la foto anual para hacer inventario y comprobar que la cuentas de mi excel cuadran con los ovillos que cuento. Vacío el armario, lo aireo, lo limpio por dentro y ordeno las lanas bien ordenadas.
Ésta es la foto de este año:
| este año con el comodín de la cuna, para aquellas madejas verdes que no me cabían al final de la cama |
Y os diré algo: estoy CANSADA de ver siempre las mismas lanas en las fotos anuales. Se han quedado estancadas en mi vida. Algunas de ellas llevan conmigo la friolera de ¡¡¡8 AÑOS!!!
A lo mejor os preguntáis: mujer, ¿en 8 años no has encontrado ningún proyecto decente para esas lanas? Pues la verdad es que sí, que casi todas ellas tienen un proyecto asignado a la espera de empezar.
Hace ya mucho tiempo que me propuse que en casa no iba a entrar ni un ovillo más que no fuera para tejer calcetines (ya sabéis que no cuenta, lololololooooooo). Actualmente, he modificado la restricción a "y que no sea para tejer algo al vikingo". Punto. Y lo sigo a rajatabla, lo juro. Es más, no me está costando nada.
No sé si lo he dicho alguna vez, pero mi idea y objetivo es tener sólo stash lana para tejer calcetines, es lo único que tiene sentido, cualquier otra cosa entrará a medida que quiera tejerlo. Es muy romántico aquello de "me compro esto y ya se me ocurrirá lo que tejo", pero sólo me ha llevado a acumulación sin sentido.
A rebajar toca, ¡¡como si no existiera un mañana!! El año que viene, muchas de estas ya no estarán ;)
Por cierto, aquí había uno que estaba deseando que dejara el armario abierto y vacío para probar a ver qué tal resultado da como posible guarida.
lunes, 27 de abril de 2015
Stash 2015
Habitualmente, cada inicio de año me gusta vaciar el
armario de las lanas para limpiarlo por dentro y aprovecho para hacer recuento
del alijo, ordenarlo, fotografiarlo y, si tengo valor y poca vergüenza,
enseñarlo por aquí.
Este año yo sabía que tenía que mudarme sí o sí (aunque
en enero aún no sabíamos dónde), así que decidí que ya haría el recuento
aprovechando el traslado.
Bueno, pues esta es la foto de mi stash actualmente:
No decrece ni queriendo, quizás algunos ovillos menos que
en 2014, pero no desisto en mi empeño.
Además esta vez quiero enseñaros una foto del armario
donde tengo todos estos tesoros guardados:
Las lanas están ordenadas de arriba abajo de más finas a
más gruesas. La cesta del penúltimo estante contiene las que he hilado a mano y
debajo de todo está la selva indomable de las fibras, de las cuales no llevo
control en absoluto.
Nos hemos mudado a una casa vieja y enorme en comparación
con el anterior pisito, con todas las ventajas e inconvenientes que ello
supone. Una de ellas (ventajas) es que tiene
espacio suficiente como para que todos los miembros de esta familia, presentes
y futuros, tengan su propia habitación. Es decir, que POR FIN tengo un espacio
para mí sola, para mis lanas, mis cuadernos, mi máquina de coser… mi todo. Una
habitación de labores solamente mía.
Hacía años que anhelaba algo así y estoy deseando acabar
de montarla para enseñarla, no es muy grande, pero lo suficiente para hacerme
feliz. Lástima que para cuando la tenga lista el vikingo estará casi al caer y
poco tiempo tendré después para disfrutarla… ¡pero sigue siendo mía!
sábado, 29 de noviembre de 2014
Mientras tanto, en mi desastrosa vida tejeril...
... los proyectos se acumulan sin remedio.
Este otoño lo estoy viviendo un poco cuesta arriba en algunas cosas. Me siento más cansada que nunca y eso conlleva peor humor, más apatía y menos tiempo para hacer lo que me gusta (puesto que lo necesito para descansar). Realmente me apetece tejer pero cuando tengo un rato libre no lo hago o lo hago lento y distraído. Tampoco es que no teja, es que lo hago menos de lo que podría. Todo es cansancio físico.
En mis manos está el cambiar esta actitud y ponerme las pilas porque no me gusta nada las sensaciones que me produce, pero mientras tanto en mi cesta de proyectos éstos se amontonan sin remedio. La euforia del verano me hizo empezar mil cosas, algunas las terminé pero a las que no se les han ido sumando otros proyectos de invierno, en su mayoría calcetines para los retos del Sockdown los cuales, por cierto, no he terminado ninguno.
Por ejemplo, los Stitch Surfer del mes de septiembre quedaron en standby el día 31 de octubre, cuando se terminó el plazo para completarlos y optar a premio. Yo me quedé en calcetín entero y punta del otro:
Del reto de octubre para qué hablar. En esta foto del día que los empecé y de la semana pasada, respectivamente, se dice todo. ¿Habré avanzado unas diez vueltas? ¿Tal vez doce? Sin comentarios. Evidentemente no los termino antes del 30 de noviembre.
Con el reto de noviembre tengo esperanzas. He ido tejiendo poquito a poco como una hormiguita y parece que avanza, hemos superado el talón del primer calcetín. Esta semana no lo he tocado, pero como pronto vienen las vacaciones de Navidad y yo estoy emperrada en acabar algo a tiempo, creo que lo conseguiré.
Eso sí, para el Sockdown de diciembre no pienso complicarme la vida con intarsia, trenzas celtas ni colorines. Las propuestas son:
- Patrones con más de 800 proyectos, patrones que llevan siglos en tu cola o patrones que lleven "beads"
- Patrones que empiecen por S, K o A (las siglas de Sock Knitters Anonymous)
- Diseñadoras Rachel Coopey y Natalia Vasileva
Yo he escogido los Socks on a Plane, (empieza por S y tiene más de 800 proyectos). Cuando pregunté en el foro si no serían demasiado sencillos como para "competir" me contestaron que no, pero que quizás no me supondrían un reto personal (la finalidad básica de Sockdown es ésa). Yo les contesté que mi reto personal en diciembre era acabar unos calcetines a tiempo. Nada más que añadir.
Siguiendo con los calcetines, estos de rayas los empecé allá en mayo y mira que son sencillos, pero me encallé. En la foto muestro cómo estoy haciendo el segundo talón, pero en realidad ya he empezado los aumentos de la pantorrilla. Hacía meses que no los tocaba, pero me tuve que ir a una reunión el pasado fin de semana y necesitaba algo sencillo para ir tejiendo mientras me pegaban la charla, así que los retomé y me he re-enganchado a ellos. ¡A ver si los termino pronto!
Con mucha pasión, también en mayo, comencé un jersey para las noches frescas de verano (sí, claro) que realmente me chifla, pero tiene muchas vueltas acortadas que me aburrieron y no he hecho mas que la primera pieza, que es básicamente el elástico de abajo y poco más. En mi lista de pendientes urgente está.
Otra cosa que lleva parada eones es también el KAL de este verano, el Lumen, Fui bastante rápida para la primera sección, pero luego me entró la pereza para empezar la segunda que lleva "beads" y ahí se quedó muerto de risa desde junio. Eso sí, siempre lo llevo arriba y abajo cuando viajo por si me inspiro, pero nada.
Y lo que me da más vergüenza de todo, una cosita que empecé en julio con muchas ganas para el bebé de Laia que como sabréis, nació el pasado día 10. No sé por qué (o sí), pero me está costando de acabar, también me da pereza ponerme a ello. Menos mal que es para cuando el niño sea un poco mayor. Obviamente, no puedo enseñar una foto muy clara del trabajo en proceso:
Y para acabar, a todo eso se le suman todos los proyectos que tengo empezados para acabar con los restos, las dos mantas y los monster socks. Canela fina.
Hace unas semanas quería acabar todo esto (menos los restos) antes de fin de año, pero cada vez lo veo mucho más improbable, sobre todo porque tengo que hacer más cosas de bebés y porque el punto de cruz me está llamando a voces. ¡Me falta tiempo en la vida!
Pero en fin, por suerte no todo es "flojez" y cosas sin terminar en mi vida tejeril. Hace un par de sábados pude asistir a la fiesta que organizó Marga con motivo de la celebración del cuarto cumpleaños de Greta and the Fibers.
Hice pocas fotos y todas con mi cutre móvil, así que son de malísima calidad pero dan testimonio del día.
Me encantó pasar ese mediodía y tarde rodeada de gente apasionada del mundillo, poner cara a nicks y blogs que sólo conocía por internet y volver a ver a personas de las que hacía mucho tiempo que no disfrutaba de su compañía.
¿Veis esa lana amarilla del fondo? ¡Pues me la llevé a casa! Fue un regalo de Marga y ME ENCANTA.
Y no fue el único regalo que me llevé, Candela se acordó de mí en su viaje a Escocia y me trajo esta delikatessen:
La bolsa del fondo también la hizo ella para envolver el ovillo (¿para qué gastar papel si puedes ponerlo en una bolsa de proyectos que usarás mil veces?) Maldita Candela y su generosidad, ¡nunca estaré en paz con ella!
Por cierto, no puedo terminar este post sin antes mencionar que finalmente compré un pack de calcetines de esos del Aldi. No fue para mí sino para una compañera de trabajo que quiere aprender a hacerlos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando fui a buscarlos y vi que los habían rebajado de 7 euros a 3. Me imagino que eso es señal que no van a traer más, pero al menos he podido tocar el paquete y cotillearlo. La lana no es tan terrible como parece, vienen 5 agujas de doble punta larguísimas y con una punta plana y poco afilada pero oye, ¿por 3 euros qué más quieres?
Este otoño lo estoy viviendo un poco cuesta arriba en algunas cosas. Me siento más cansada que nunca y eso conlleva peor humor, más apatía y menos tiempo para hacer lo que me gusta (puesto que lo necesito para descansar). Realmente me apetece tejer pero cuando tengo un rato libre no lo hago o lo hago lento y distraído. Tampoco es que no teja, es que lo hago menos de lo que podría. Todo es cansancio físico.
En mis manos está el cambiar esta actitud y ponerme las pilas porque no me gusta nada las sensaciones que me produce, pero mientras tanto en mi cesta de proyectos éstos se amontonan sin remedio. La euforia del verano me hizo empezar mil cosas, algunas las terminé pero a las que no se les han ido sumando otros proyectos de invierno, en su mayoría calcetines para los retos del Sockdown los cuales, por cierto, no he terminado ninguno.
Por ejemplo, los Stitch Surfer del mes de septiembre quedaron en standby el día 31 de octubre, cuando se terminó el plazo para completarlos y optar a premio. Yo me quedé en calcetín entero y punta del otro:
Del reto de octubre para qué hablar. En esta foto del día que los empecé y de la semana pasada, respectivamente, se dice todo. ¿Habré avanzado unas diez vueltas? ¿Tal vez doce? Sin comentarios. Evidentemente no los termino antes del 30 de noviembre.
Con el reto de noviembre tengo esperanzas. He ido tejiendo poquito a poco como una hormiguita y parece que avanza, hemos superado el talón del primer calcetín. Esta semana no lo he tocado, pero como pronto vienen las vacaciones de Navidad y yo estoy emperrada en acabar algo a tiempo, creo que lo conseguiré.
Eso sí, para el Sockdown de diciembre no pienso complicarme la vida con intarsia, trenzas celtas ni colorines. Las propuestas son:
- Patrones con más de 800 proyectos, patrones que llevan siglos en tu cola o patrones que lleven "beads"
- Patrones que empiecen por S, K o A (las siglas de Sock Knitters Anonymous)
- Diseñadoras Rachel Coopey y Natalia Vasileva
Yo he escogido los Socks on a Plane, (empieza por S y tiene más de 800 proyectos). Cuando pregunté en el foro si no serían demasiado sencillos como para "competir" me contestaron que no, pero que quizás no me supondrían un reto personal (la finalidad básica de Sockdown es ésa). Yo les contesté que mi reto personal en diciembre era acabar unos calcetines a tiempo. Nada más que añadir.
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| Foto de la diseñadora, yo no puedo empezar los míos hasta el lunes |
Siguiendo con los calcetines, estos de rayas los empecé allá en mayo y mira que son sencillos, pero me encallé. En la foto muestro cómo estoy haciendo el segundo talón, pero en realidad ya he empezado los aumentos de la pantorrilla. Hacía meses que no los tocaba, pero me tuve que ir a una reunión el pasado fin de semana y necesitaba algo sencillo para ir tejiendo mientras me pegaban la charla, así que los retomé y me he re-enganchado a ellos. ¡A ver si los termino pronto!
Con mucha pasión, también en mayo, comencé un jersey para las noches frescas de verano (sí, claro) que realmente me chifla, pero tiene muchas vueltas acortadas que me aburrieron y no he hecho mas que la primera pieza, que es básicamente el elástico de abajo y poco más. En mi lista de pendientes urgente está.
Otra cosa que lleva parada eones es también el KAL de este verano, el Lumen, Fui bastante rápida para la primera sección, pero luego me entró la pereza para empezar la segunda que lleva "beads" y ahí se quedó muerto de risa desde junio. Eso sí, siempre lo llevo arriba y abajo cuando viajo por si me inspiro, pero nada.
Y lo que me da más vergüenza de todo, una cosita que empecé en julio con muchas ganas para el bebé de Laia que como sabréis, nació el pasado día 10. No sé por qué (o sí), pero me está costando de acabar, también me da pereza ponerme a ello. Menos mal que es para cuando el niño sea un poco mayor. Obviamente, no puedo enseñar una foto muy clara del trabajo en proceso:
Y para acabar, a todo eso se le suman todos los proyectos que tengo empezados para acabar con los restos, las dos mantas y los monster socks. Canela fina.
Hace unas semanas quería acabar todo esto (menos los restos) antes de fin de año, pero cada vez lo veo mucho más improbable, sobre todo porque tengo que hacer más cosas de bebés y porque el punto de cruz me está llamando a voces. ¡Me falta tiempo en la vida!
Pero en fin, por suerte no todo es "flojez" y cosas sin terminar en mi vida tejeril. Hace un par de sábados pude asistir a la fiesta que organizó Marga con motivo de la celebración del cuarto cumpleaños de Greta and the Fibers.
Hice pocas fotos y todas con mi cutre móvil, así que son de malísima calidad pero dan testimonio del día.
Me encantó pasar ese mediodía y tarde rodeada de gente apasionada del mundillo, poner cara a nicks y blogs que sólo conocía por internet y volver a ver a personas de las que hacía mucho tiempo que no disfrutaba de su compañía.
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| Ni en un millón de años esta foto haría justicia a la espectacular rueda de colores que aquí se intuye |
¿Veis esa lana amarilla del fondo? ¡Pues me la llevé a casa! Fue un regalo de Marga y ME ENCANTA.
| mwahahaha, ahora está en mi poder |
Y no fue el único regalo que me llevé, Candela se acordó de mí en su viaje a Escocia y me trajo esta delikatessen:
La bolsa del fondo también la hizo ella para envolver el ovillo (¿para qué gastar papel si puedes ponerlo en una bolsa de proyectos que usarás mil veces?) Maldita Candela y su generosidad, ¡nunca estaré en paz con ella!
Por cierto, no puedo terminar este post sin antes mencionar que finalmente compré un pack de calcetines de esos del Aldi. No fue para mí sino para una compañera de trabajo que quiere aprender a hacerlos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando fui a buscarlos y vi que los habían rebajado de 7 euros a 3. Me imagino que eso es señal que no van a traer más, pero al menos he podido tocar el paquete y cotillearlo. La lana no es tan terrible como parece, vienen 5 agujas de doble punta larguísimas y con una punta plana y poco afilada pero oye, ¿por 3 euros qué más quieres?
viernes, 14 de noviembre de 2014
Descubrimientos random de un día cualquiera
Hallábame yo un tarde en el tren de camino a casa tras un largo de día de trabajo, por supuesto tejiendo calcetines y por supuesto sin ganas de hablar con nadie, cuando reparé en que la señora de enfrente miraba fijamente lo que estaba haciendo.
Los que me conocen ya saben que esta situación me incomoda bastante (por decirlo suavemente), así que puse cara de pocos amigos y me concentré en evitar el contacto visual, pero a pesar de eso la señora, que minutos antes había estado hablando a voces por el móvil, me dijo suavemente y en el tono más cálido que pudo:
- Te están quedando preciosos (refiriéndose a los calcetines)
- Gracias -contesté yo con una sonrisa porque, a pesar de las pocas ganas de conversación, en mi casa me enseñaron a ser educada.
- ¿Es el pack del Aldi?
Aquí ya cambié mi rostro de "no me hables por el amor de Dior" por el de "mis sentidos arácnidos se han activado: ¿me estás diciendo que en el súper del pueblo de al lado venden lanas?". Y sí, acabé entablando conversación con la señora.
Resulta que, efectivamente, no hace ni un mes que en el pueblo de al lado han abierto un supermercado llamado Aldi del que yo oí hablar por primera vez cuando vi el cartel en todo su esplendor días antes de su apertura.
Como buena señora de mi casa que soy, tenía intención de pasarme a cotillear un día por aquello de comparar precios y blablabla, pero esta nueva información, la de los packs de lanas, hizo que la excursión se acelerara en el tiempo. Aquí he dejado claras mis prioridades en la vida: urge más saber si hay lana en el súper que el comprobar si se pueden ahorrar unos euros en la compra mensual.
Lo cierto es que no iba con demasiadas esperanzas porque pensé que seguramente lo que allí encontrara sería acrílico, pero qué grata fue mi sorpresa cuando vi esto:

Y especialmente esto:
Los que me conocen ya saben que esta situación me incomoda bastante (por decirlo suavemente), así que puse cara de pocos amigos y me concentré en evitar el contacto visual, pero a pesar de eso la señora, que minutos antes había estado hablando a voces por el móvil, me dijo suavemente y en el tono más cálido que pudo:
- Te están quedando preciosos (refiriéndose a los calcetines)
- Gracias -contesté yo con una sonrisa porque, a pesar de las pocas ganas de conversación, en mi casa me enseñaron a ser educada.
- ¿Es el pack del Aldi?
Aquí ya cambié mi rostro de "no me hables por el amor de Dior" por el de "mis sentidos arácnidos se han activado: ¿me estás diciendo que en el súper del pueblo de al lado venden lanas?". Y sí, acabé entablando conversación con la señora.
Resulta que, efectivamente, no hace ni un mes que en el pueblo de al lado han abierto un supermercado llamado Aldi del que yo oí hablar por primera vez cuando vi el cartel en todo su esplendor días antes de su apertura.
Como buena señora de mi casa que soy, tenía intención de pasarme a cotillear un día por aquello de comparar precios y blablabla, pero esta nueva información, la de los packs de lanas, hizo que la excursión se acelerara en el tiempo. Aquí he dejado claras mis prioridades en la vida: urge más saber si hay lana en el súper que el comprobar si se pueden ahorrar unos euros en la compra mensual.
Lo cierto es que no iba con demasiadas esperanzas porque pensé que seguramente lo que allí encontrara sería acrílico, pero qué grata fue mi sorpresa cuando vi esto:

Y especialmente esto:
Perdonad por la calidad de las fotos, están hechas de estrangis con el móvil. Supongo que no hay nada de malo en fotografiar productos de un supermercado, pero yo soy muy pava y me sentí como si estuviera haciendo la cosa más ilegal del mundo.
Básicamente lo que venden allí son tres tipos de packs en varios colores cada uno, todos con 200 gramos de material: uno con lana virgen para fieltrar (dicen que da para un par de pantuflas y un bolso), otro con lanas de colores (casi todo acrílico) para hacer gorritos y otro con lana de calcetines (dos ovillos de 50 gramos de colores y otros dos en sólido) y sí, con la composición ideal de calcetines (75% lana, 25% nylon). También vienen las instrucciones y las agujas necesarias
Muy tentada estuve de llevarme uno de estos últimos packs, especialmente el morado y azulado (vaya, ¿por qué precisamente ése?, yo me pregunto...) pero al final superé la tentación. habría sido comprar por comprar, y con la cantidad enfermiza de lana que ya tengo en casa, pues tampoco hace falta engordar el stash así por las buenas.
No pude tocar los ovillos, pero salta a la vista por el precio y por cómo lucen dentro de la bolsa que no puedes esperarte una gran calidad. No obstante no puedo decirlo con total seguridad, puesto que no lo he comprobado. Por eso y por mi espíritu curioso no descarto volver a por uno de ellos, aunque sólo sea para matar el gusanito.
Sea como sea, esto es un paso más hacia un sueño hecho realidad: como en Islandia u otros países del norte, imaginad un mundo donde vas a hacer la compra y encuentras la sección de lanas al lado de las conservas. Así, como el que no quiere la cosa, en el carrito una latita de mejillones, unos huevos, un paquete de macarrones y un par de ovillos para hacer un gorro.
Pronto, compañeras, pronto...
lunes, 22 de septiembre de 2014
Calcetinitis severa en fase terminal
Desde que aprendí a tejerlos, soy una viciada incondicional de los calcetines. Siempre, siempre tengo unos empezados y suelen ser mi proyecto para llevar en el transporte público, pero últimamente este delirio inocente ha pasado ya a ser una obsesión enfermiza. Literalmente: me pasaría el día tejiendo calcetines. Y no siempre los mismos, empezaría cada mañana unos nuevos
Durante las vacaciones, con la tontería del tiempo libre y otras tantas excusas siempre válidas, me relajé y me dediqué a empezar proyectos sin ton ni son, algunos de ellos calcetines (obviamente, de eso va este post) y muy pronto mi pequeña cesta de proyectos en marcha se había desbordado y la situación, descontrolado.
He parado al quinto par, entiéndase "parado" como que ya no he empezado más pares, aunque confieso que tengo unos cuantos con los puntos montados, resistiendo y esperando el día en que no pueda más y decida avanzar en ellos.
De momento 5 están bien. 5 son los días de la semana que voy a trabajar, ergo tengo un par para cada día laborable. Mi deseo de tejer muchos tipos de calcetines se apacigua, pero la cosa avanza lenta y eso me pone nerviosa.
Quiero tejer muchos calcetines, muy rápido, muy diferentes entre ellos, y terminar un par cada día. ¡Por pedir que no quede!
Estos son mis amiguitos, compañeros de trayecto laboral (por suerte o por desgracia, tengo 3 horas diarias de buses, trenes y metros, lo que me deja mucho tiempo para tejer):
- Calcetines de rayas sencillos, largos, combinando lana cruda y lana de colores. Los empecé antes del verano y creo que con ellos estoy sufriendo el "síndrome del segundo calcetín":
- Calcetines básicos para andar por casa, tejidos con un estambre y agujas de doble punta que recibí de Naturaleza en la pasada edición de Swapetines:
- Calcetines surferos, con los que participo en la edición del Sockdown 8 del mes de septiembre:
- Calcetines Dublin Bay, un regalito que tengo que terminar pronto. Tejidos los dos a la vez en un cable de 80 cm porque no tenía otro más largo disponible:
- Calcetines básicos para regalar también:
Aquí todos juntitos gritando: "termínameeeeeeeeeeee"
Además, aunque tengo una bonita colección, creo que mi cajón de calcetines tejido a mano no está lo suficientemente repleto, no está ni al 50%, así que voy a tener mucha faena. Faena que, por otro lado, estoy encantada de hacer.
Desde Gran Bretaña, de una de mis tiendas de lanas favoritas, llegaron refuerzos (tenía un vale regalo que me regalaron en mi cumpleaños -en marzo- e increíblemente aún no lo había usado):
Y de Londres también me traje algo más:
Por si no se había notado, la calcetinitis que me ataca no se limita sólo a lo que estrictamente sería tejer los calcetines. Va más allá, hasta la lana. Buf, ¡me encanta la lana de calcetines!
Tengo un propósito a medio plazo y es tener stash sólo de lana de calcetines. La razón es muy simple: para tejer otras prendas (jerseys, bufandas, gorros...) necesitas lanas de diferente grosor, tipo y en distinta cantidad. Para calcetines, la mayoría de veces, el tipo y el metraje es más o menos el mismo.
100 gramos = un par de calcetines
Con la lana de calcetines se reduce bastante la posibilidad de que se produzca la clásica situación: "vaya por dios, quiero tejer X y no tengo los ovillos/lana/color que necesito... tendré que comprar más, menudo drama".
La lana de calcetines nunca sobra y sabes que con un ovillo de 100 o dos de 50 (incluso uno) tienes el proyecto asegurado. Y es un gran placer querer empezar unos, ir al armario de las lanas y encontrarte ante una explosión de posibilidades, casi casi como si fueras a una tienda.
Además, no sólo sirven para los calcetines.
Por todo eso y sencillamente porque son BONITAS, yo sólo quiero tener lanas de calcetines y voy a intentar no comprar otra cosa a no ser que tenga el proyecto de destino muy claro y vaya a empezarlo de inmediato.
Viva, viva e incluso bravo por las lanas de calcetines.
Durante las vacaciones, con la tontería del tiempo libre y otras tantas excusas siempre válidas, me relajé y me dediqué a empezar proyectos sin ton ni son, algunos de ellos calcetines (obviamente, de eso va este post) y muy pronto mi pequeña cesta de proyectos en marcha se había desbordado y la situación, descontrolado.
He parado al quinto par, entiéndase "parado" como que ya no he empezado más pares, aunque confieso que tengo unos cuantos con los puntos montados, resistiendo y esperando el día en que no pueda más y decida avanzar en ellos.
De momento 5 están bien. 5 son los días de la semana que voy a trabajar, ergo tengo un par para cada día laborable. Mi deseo de tejer muchos tipos de calcetines se apacigua, pero la cosa avanza lenta y eso me pone nerviosa.
Quiero tejer muchos calcetines, muy rápido, muy diferentes entre ellos, y terminar un par cada día. ¡Por pedir que no quede!
Estos son mis amiguitos, compañeros de trayecto laboral (por suerte o por desgracia, tengo 3 horas diarias de buses, trenes y metros, lo que me deja mucho tiempo para tejer):
- Calcetines de rayas sencillos, largos, combinando lana cruda y lana de colores. Los empecé antes del verano y creo que con ellos estoy sufriendo el "síndrome del segundo calcetín":
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| foto del móvil |
- Calcetines básicos para andar por casa, tejidos con un estambre y agujas de doble punta que recibí de Naturaleza en la pasada edición de Swapetines:
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| foto del móvil |
- Calcetines surferos, con los que participo en la edición del Sockdown 8 del mes de septiembre:
- Calcetines Dublin Bay, un regalito que tengo que terminar pronto. Tejidos los dos a la vez en un cable de 80 cm porque no tenía otro más largo disponible:
- Calcetines básicos para regalar también:
Aquí todos juntitos gritando: "termínameeeeeeeeeeee"
Además, aunque tengo una bonita colección, creo que mi cajón de calcetines tejido a mano no está lo suficientemente repleto, no está ni al 50%, así que voy a tener mucha faena. Faena que, por otro lado, estoy encantada de hacer.
Desde Gran Bretaña, de una de mis tiendas de lanas favoritas, llegaron refuerzos (tenía un vale regalo que me regalaron en mi cumpleaños -en marzo- e increíblemente aún no lo había usado):
| bien custodiadas |
Y de Londres también me traje algo más:
Por si no se había notado, la calcetinitis que me ataca no se limita sólo a lo que estrictamente sería tejer los calcetines. Va más allá, hasta la lana. Buf, ¡me encanta la lana de calcetines!
Tengo un propósito a medio plazo y es tener stash sólo de lana de calcetines. La razón es muy simple: para tejer otras prendas (jerseys, bufandas, gorros...) necesitas lanas de diferente grosor, tipo y en distinta cantidad. Para calcetines, la mayoría de veces, el tipo y el metraje es más o menos el mismo.
100 gramos = un par de calcetines
Con la lana de calcetines se reduce bastante la posibilidad de que se produzca la clásica situación: "vaya por dios, quiero tejer X y no tengo los ovillos/lana/color que necesito... tendré que comprar más, menudo drama".
La lana de calcetines nunca sobra y sabes que con un ovillo de 100 o dos de 50 (incluso uno) tienes el proyecto asegurado. Y es un gran placer querer empezar unos, ir al armario de las lanas y encontrarte ante una explosión de posibilidades, casi casi como si fueras a una tienda.
Además, no sólo sirven para los calcetines.
Por todo eso y sencillamente porque son BONITAS, yo sólo quiero tener lanas de calcetines y voy a intentar no comprar otra cosa a no ser que tenga el proyecto de destino muy claro y vaya a empezarlo de inmediato.
Viva, viva e incluso bravo por las lanas de calcetines.
viernes, 31 de enero de 2014
Stash 2014
Creo que todavía no os había enseñado cómo he empezado el año en cuanto al alijo de lanas se refiere:
Soy feliz, porque sé que muchas personas que hasta hace un segundo se sentían fatal por tener un par de cajoncitos llenos de ovillos, ahora suspiran aliviadas y piensan: "¡menos mal que hay alguien que está mucho peor que yo!".
De nada.
PD: Y ahí sigue en el aire, como siempre, el eterno e imborrable propósito de: este año tengo que bajar todo el stash y no compraré nada más hasta que me lo haya fundido todo. Sí, claro...
Soy feliz, porque sé que muchas personas que hasta hace un segundo se sentían fatal por tener un par de cajoncitos llenos de ovillos, ahora suspiran aliviadas y piensan: "¡menos mal que hay alguien que está mucho peor que yo!".
De nada.
PD: Y ahí sigue en el aire, como siempre, el eterno e imborrable propósito de: este año tengo que bajar todo el stash y no compraré nada más hasta que me lo haya fundido todo. Sí, claro...
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